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Caminemos hacia el bien

“Podemos caminar hacia el bien

Razonando nuestra fe

Emmanuel Sherwell Cabello(*)

La sociedad está siendo amenazada desde dentro. Cada vez, es más frecuente ver cómo se desgasta el pórtico de la persona, los valores humanos, su integridad moral y desde luego, su honradez. El odio, la violencia y las graves injurias, están haciendo desaparecer progresivamente el sentido profundo de la dignidad humana.

Cuántas veces no hemos visto o sido testigos que por cosas tan pequeñas comienzan los enfados y de los enfados las riñas, que con el calor de la discusión se va perdiendo el sano juicio hasta terminar en un disgusto que afecta lo más esencial. En muchos de los casos, se sale de control teniendo consecuencias graves.

¿Qué nos está pasando? ¿Por qué se tienen reacciones tan violentas, con tanto odio o prácticas contrarias al respeto y que lastima la integridad de la persona?.

Es cierto, vivimos en una dinámica muy acelerada, con mucho ajetreo, cansados yendo y viniendo de una parte a otra por alguna ocupación o trabajo. Queremos hacer tantas cosas y el tiempo no alcanza. Vamos y venimos, giramos en círculo y no avanzamos. Y es fácil con un ritmo así, dejar de tener horizontes hacia expresiones más plenas de vida.

Dios, al margen

Resulta curioso que actuamos como si no existiera el amor ordenado, intentando resolver muchos de nuestros problemas al margen de Dios, como si no existiera una Ley Divina y un destino sobrenatural del hombre, de mi responsabilidad para conmigo y con los demás..

Estoy convencido que tantos comportamientos que suceden actualmente pueden vencerse sin la necesidad del uso de la violencia u odio, sino haciendo a los hombres y mujeres mejores; comenzando desde la casa, forjando un espíritu de oración, creciendo en la esperanza, fortaleciéndonos en la fe, en la comprensión y diálogo fraterno, en la Paz.

En estas circunstancias en que la sociedad transita momentos difíciles, no podemos sentirnos desanimados sino sabernos alentados que podemos caminar hacia el bien, en las virtudes que definen y trazan la imagen del cristiano. La gracia que hemos recibido de Dios no es para guardarse, sino para ponerse en ejercicio y práctica permanente.

Tenemos que trabajar, poniendo nuestro empeño y esfuerzo en la construcción de esa sociedad nueva que tiene que inaugurar la presencia del Reino.

Seminarista católico

 

Sosa, salvador melenudo

Cartón de Tony: Ajustando la brújula