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Carlos Loret de Mola: Semarnat quisiera rebelarse

Historias de Reportero

Carlos Loret de Mola (*)

“Por favor, publícalo”, piden funcionarios de Semarnat que quieren guardar el anonimato. Sienten demasiada presión “de arriba” para iniciar las obras del aeropuerto en Santa Lucía, pero saben que el mismo gobierno no ha cumplido con los requisitos ni tiene todos los estudios para que la Semarnat les apruebe su Manifestación de Impacto Ambiental, que es la luz verde para construir.

No quieren dar esa autorización, pero tienen miedo de decirlo en público. Argumentan que Semarnat no cuenta con la información suficiente para emitir de manera fundada y motivada un resolutivo de impacto ambiental, por lo que está obligada a rechazar la Manifestación presentada por el Ejército (constructor del nuevo aeropuerto), o cuando menos solicitarle información adicional.

Según la información que me hicieron llegar funcionarios y especialistas, el 15 de abril pasado la Secretaría de la Defensa presentó a la Secretaría del Medio Ambiente la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto “Construcción de un Aeropuerto Mixto Civil / Militar con Capacidad Internacional en la Base Aérea Militar No. 1 (Santa Lucía, Estado de México), su Interconexión con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y Reubicación de Instalaciones Militares”. Fue elaborada por el Instituto de Ingeniería de la UNAM.

Posteriormente, el Ejército presentó información complementaria. Dichos estudios se encuentran disponibles para su consulta en la página de la Semarnat.

Funcionarios y especialistas diagnostican que ambos documentos presentados por el Ejército a la Semarnat tienen omisiones graves:

1. Movieron la pista, pero sigue topándose con el cerro. Si bien se indica que uno de los problemas detectados en la planeación para la ubicación de la pista sur es la presencia del Cerro de Paula, en los mapas presentados se observa que parte de la ruta de aproximación y despegue de esa pista 04C-22C aún incide con el cerro.

2. No cuadra el tamaño: no coinciden las superficies referidas en la Manifestación de Impacto Ambiental y las que resultan de medir las coordenadas que señalan.

3. No estiman bien el impacto del ruido. De hecho, usa una imagen del aeropuerto ¡de Múnich! Y no contemplan el ruido al que se vería sometida la población de las instalaciones de la Sedena que serán reubicadas y donde actualmente hay viviendas, parques, escuelas, un hospital. La tecnología permite modelar las emisiones de ruido que tendrá un aeropuerto y proyectar a varios años en función del tráfico que se espera. No se hizo.

4. Quieren sacar agua de un acuífero sobreexplotado. Se indica que la fuente de suministro de agua serán los pozos de la Base Aérea Militar No. 1, solo que se extrae del acuífero Cuautitlán-Pachuca que está sobreexplotado.— Ciudad de México

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