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Cartas al Diario: Juan Carlos Fáller Menéndez

Recibimos del señor Juan Carlos Fáller Menéndez, integrante asesor del Grupo de Expertos en Conservación y Manejo de Felinos Silvestres de México, una misiva que reproducimos a continuación:

Hoy domingo 14 de julio leímos otra vez en el Diario de Yucatán (página dos, en la sección Local) que “la población del jaguar en México ha tenido un crecimiento de 20 por ciento en los últimos ocho años”, siendo que todos los indicadores, como la pérdida y la fragmentación de las selvas, indican una tendencia contraria; es decir, una disminución en dicha población.

El Diario publicó hace seis meses, el 15 de diciembre pasado, una nota similar, aunque tres días después publicó el desmentido respectivo, firmado por quien esto escribe.

Una vez más nos vemos en la necesidad de desmentir la información falsa que sigue esparciendo el doctor Gerardo Ceballos González (del Instituto de Ecología de la UNAM), fundador de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, la cual se adjudica falsamente la realización del “Censo Nacional del Jaguar” (Cenjaguar).

Cálculos imprecisos

Este desmentido es el siguiente:

—La ecuación “4 mil 800 jaguares en 2018 menos 4 mil jaguares en 2010, igual a un aumento poblacional de 800 jaguares” (o sea, del 20%) no es así de simple.

—Más aún, es una falacia porque da por absolutos y certeros cada uno de esos números, sin ofrecer a la vista ningún margen de incertidumbre, requisito indispensable para proponer con propiedad y decencia una verdad probable.

—Ello, a pesar de la gran cantidad de vacíos de información que hubo que afrontar en el ejercicio de 2010, en el cual participó quien esto escribe, en la parte correspondiente a la Península de Yucatán, mismos que hubo que cubrir en algunos casos con datos de lugares distantes.

—Por ejemplo, a la ecorregión de Los Petenes-Celestún-El Palmar, en Campeche y Yucatán, se le adaptaron valores sobre densidad de jaguares obtenidos en Chamela-Cuixmala, Jalisco.

Censo que no es censo

—La cifra para la densidad de jaguares en las selvas medianas subhúmedas de la Península fue un híbrido, hecho “a ojo de buen cubero”, entre la cifra de las húmedas de ésta y la de las secas (serranas) de Chamela-Cuixmala.

—Además, no se debe hablar de un “censo” cuando solo se contó directamente (con cámaras automáticas) a menos del uno por ciento del total de la población estimada.

—La mentira del “Censo Nacional del Jaguar” empieza desde el nombre porque un censo es una operación estadística que trabaja sobre la población total.

—El Cenjaguar, sin embargo, deja fuera del conteo directo a más del 99 por ciento de la población estimada, por lo que no es en realidad un censo y está muy lejos de serlo.

—Es, eso sí, un ejercicio de cálculo que, bajo un marco de suposiciones ecosistémicas y un modelo estadístico, pretende (o más bien, debería pretender) conocer el tamaño poblacional más probable de la especie jaguar (“Panthera onca”) en México.

—Todo modelo estadístico, para llamarse así, debe tener un margen de incertidumbre asociada; es decir, debe ir acompañado de un intervalo de confianza.

—Los números del Dr. Ceballos no ofrecen, sin embargo, ningún margen de error. Pretenden ser absolutos y únicos.

—Es decir, el supuesto “aumento” de jaguares en México es una mentira, pues quienes esparcen la falsedad, el doctor Ceballos y su Alianza, son conscientes de lo que hacen.

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