in

Cinco sacerdotes memorables

 

Por: Herminio José Piña Valladares, Yolanda Uicab Garrido de Piña (*).

Hace unos días se cumplió el XXIV aniversario luctuoso del lamentable fallecimiento de cinco sacerdotes, que perecieron en un accidente de tránsito el 11 de julio de 1994, en la carretera Mérida-Cancún: el canónigo José María Casares Ponce, presbíteros Antonio Castro Magaña, Adalberto Ruiz Quintero, Graciano Rodríguez Gómez y Xavier Flota García.

Fue un acontecimiento que consternó a la población yucateca, en virtud de que los presbíteros eran muy apreciados por sus innumerables feligreses de las diversas parroquias y poblaciones en donde desempeñaban su ministerio.

Cada uno de los cinco presbíteros, con sus diferentes virtudes, carismas y dones que el Espíritu Santo les había otorgado, los pusieron al servicio de sus feligreses en las diversas actividades en las que se desempeñaban y ejerciéndolo siempre en nombre de Jesucristo sumo y eterno sacerdote.

Conocimos al padre Antonio Castro Magaña a mediados del año 1978, como vicario en la Parroquia de San Cristóbal, siendo el asesor espiritual del grupo apostólico de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Posteriormente siendo novios escuchó pacientemente nuestras opiniones, ideas y tenía una palabra de comprensión, orientación y consejo.

El 25 de diciembre de 1980 el padre Antonio celebró la misa de nuestro matrimonio religioso y en su homilía nos recordó: “Están celebrando el sacramento del matrimonio, pongan primero a Dios en sus vidas y él estará con ustedes, en las alegrías, en las tristezas, en la salud, en la enfermedad y en todos los días de sus vidas”.

Ejerció su ministerio en las iglesias de Homún y de Peto, en donde muchas personas lo recuerdan con cariño y respeto por las numerosas obras de apostolado que promovió y la cercanía con las familias que frecuentemente lo invitaban a comer o a cenar y para él era un motivo muy especial para poder convivir, platicar y responder con amabilidad a los consejos que le solicitaban.

Fue padrino de bautizo de nuestra hija Yolanda Elizabeth, actualmente religiosa con votos perpetuos de la Congregación de las Hermanas Concepcionistas al Servicio de los Pobres y desde el cielo le pedimos de todo corazón que interceda ante Dios por los seminaristas, sacerdotes, religiosas y todos los feligreses de nuestra amada tierra del Mayab.

En la parroquia de Umán fue un sacerdote muy apreciado, promovió muchas actividades de apostolado entre los jóvenes, señoras, señores, matrimonios y en el numeroso grupo de monaguillos que le ayudaban en las celebraciones eucarísticas; realizó varias obras de beneficencia comunitaria, fue promotor de una escuela primaria con educación en valores, frecuentemente se preocupaba por la mejoría de las familias en todos los ámbitos, sobre todo en el espiritual.

Cuando venía a la ciudad de Mérida, nos visitaba con frecuencia y tenía palabras de aliento y de esperanza en Dios nuestro señor y nos aconsejaba: “Oren juntos como matrimonio, como familia y él no les desamparará aún en las dificultades y problemas de la vida”.

Al cumplirse el XXIV aniversario luctuoso del lamentable fallecimiento de los sacerdotes: José María, Antonio, Adalberto, Graciliano y Xavier, elevamos una oración a Jesucristo sumo y eteno sacerdote y le suplicamos que nos envié más operarios a su mies: sacerdotes, religiosas y religiosos a su amando Yucatán.

Abogado y asesor jurídico.hjpvdirector@hotmail.com

 

feminicida de tahdziu

¿Por qué Andrés Manuel López Obrador?

Sacrificaron a 292 cocodrilos