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Columna 7. Las pensiones y su reforma

Por Dr. Pablo Pérez Akaki (*)

Vivimos tiempos de reorganización económica en la 4T en los últimos días relacionados con uno de los aspectos más delicados y en los que se debe poner mucha atención, pues ni unos ni otros partidos en el poder han querido atender el asunto que cada vez está más cerca de estallar. Se trata de las pensiones en México y de la insuficiencia financiera que el sistema de Afores ha dejado, de acuerdo con diferentes estimaciones de especialistas.

Basta recordar que en 1997 vino una importante reforma al sistema de pensiones, que se abandonó el sistema conocido como “pay as you go” que consistía en el financiamiento de las pensiones anuales con las contribuciones de los trabajadores activos, por el sistema conocido como “fully funded”, de cuentas individuales que garantizaran la transparencia y la no dependencia de los organismos de seguridad social. La reforma obedeció, principalmente, a evitar que los recursos para el retiro tuvieran un uso político inapropiado, para en su lugar permitir al sistema financiero administrarlo con cuentas individuales que le garantizaran la transparencia al trabajador a lo largo de su vida laboral. Sin embargo, la reforma no ha resuelto el problema porque a pesar que las pensiones se financiarán con los recursos ahorrados en su Afore, serán insuficientes y de acuerdo con la Ley, el gobierno tendrá que ofrecer una pensión garantizada para quienes no alcancen una pensión mínima con sus ahorros.

Se prevé que más trabajadores serán financiados por el gobierno, ante una pensión de apenas 26% de su último sueldo, según el documento “Estudios de la OCDE sobre los sistemas de pensiones en México”.

Por ello, desde dentro y fuera, se insiste en nuevas reformas al sistema de pensiones en México. Esta semana el mismo Secretario de Hacienda , con motivo de la 4ta Convención Nacional de Afores, habló de elevar la edad de jubilación para permitir unos años más de inversión de sus recursos y lograr un poco más ahorros para las pensiones. Un día después, el presidente López Obrador dijo que no se ajustaría la edad de retiromientras él sea el Ejecutivo.

Quizá el Presidente tenga razón, ya no más años de trabajo en un país que tiene largas jornadas de trabajo y bajos sueldos, sino más años de descanso. Entonces deberíamos pensar en otra estrategia para resolver el problema financiero que se le deja ver al gobierno con este tema, que no quedaría más que aumentar el presupuesto que se destina a las Afores , que a la fecha corresponde al 6.5% del sueldo que se declara.

El estudio de la OCDE señala que debería incrementarse al menos al doble para que la pensión fuera del 50% del último sueldo (ecuación bastante obvia por cierto), pero no está claro cómo es que lograremos aumentarlo, ni se ha dejado ver que esta sea la solución que se esté pensando. De hecho, en una economía que no está creciendo ni ha crecido de manera apropiada en los últimos años, se ve muy complicada esta solución. Si es por decreto, se aumentaría inmediatamente la informalidad, pues menos patrones estarían interesados en subir las cuotas que mandan a las Afores para sus trabajadores, o de plano se las descontarían del sueldo, afectando el ingreso disponible y entonces comprometiendo el crecimiento económico de nuevo.

¿Entonces también pasamos la bomba al sucesor, como lo han hecho otros o aprovechamos el carisma y somos responsables para resolver este grave problema?— Mérida

Profesor investigador de tiempo completo, UNAM FES Acatlán, Posgrado en Economía

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