in

Columna 7. Menos trabajo y más salario

Por Dr. Pablo Pérez Akaki (*)

La frase que titula esta contribución podría asociarse correctamente a algún sindicato de México, interesado en posicionarse políticamente entre sus agremiados, tratando de sacar provecho de alguna coyuntura social. Sin embargo, un reciente estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que las condiciones de trabajo en el país, comparadas con Latinoamérica, efectivamente señalan la necesidad de lograr ambas demandas: “Menos trabajo y más salario”.

El estudio titulado “The Global Labor Income Share and Distribution”(Participación y distribución del ingreso global del trabajo) presentado el jueves 4 de julio por la OIT evidenció que los mexicanos no somos flojos como dicta el paradigma al que nos asocian, cuando, en promedio, trabajamos más que los países de la OCDE, con un promedio de 43 horas a la semana (2,258 al año). Ni Corea del Sur nos alcanza, quienes reportaron un promedio de 38.9 horas semanales (2,024 anuales) que ocupan el segundo lugary muy lejos quedamos de las 26.1 horas de Alemania(1,356 horas anuales).

Lamentablemente esto no se corresponde con los salarios que percibimos, siendo el país el segundo más bajo en Latinoamérica cuando se compara el componente laboral con el PIB de los países: México apenas ocupa el 34.6%, seguido de Guatemala y Cuba, cercanos al 40%, El Salvador y Perú en cifras alrededor del 45%.Apenas Panamá se encuentra en situaciones peores que México (31%). El promedio de América Latina oscila por el 50.5%, más de 20 puntos porcentuales arriba del nuestro. Es además destacable que mientras en AL esta cifra va en crecimiento en lo que va del siglo, en México va a la baja en el periodo, situación por demás contrastante y negativa como sociedad. Hoy que además en la coyuntura de la 4T el nivel de empleo se ve comprometido fuertemente, tanto en el sector público como en el sector privado, el deterioro puede aun ser peor en aspectos relacionados con el bienestar social. Esta es una situación por demás paradójica, pues el recién llegado equipo de gobierno a México ha logrado dicha responsabilidad basados en una estrategia basada en la reducción de las desigualdades, de la pobreza, justicia social, crecimiento equilibrado, corrupción cero y demás. También es cierto que las tendencias observadas en los últimos años a este respecto son difíciles de revertir y toman tiempo, valdría la pena cuestionarse si las decisiones de política que se han tomado en este comienzo del gobierno ayudan a resolver el problema o lo profundizan.

Me parece que en nada abonan a la reducción de la desigualdad medidas como el bajo empleo, menos salarios, la eliminación de prestaciones ni la incertidumbre económica que se deja sentir en estas semanas y que ha afectado a servidores públicos y trabajadores de la iniciativa privada. Incluso, el más reciente conflicto con la Policía Federal y su fundamentado argumento en defensa de respetar sus condiciones laborales y respetar la ley en caso de rescisión de su contrato es una muestra de estas decisiones polémicas que pueden deteriorar aún más esas condicioneslaborales: Si el propio gobierno es capaz de tales arbitrariedades, cualquiera puede hacerlo.— Mérida

Profesor investigador de tiempo completo, UNAM FES Acatlán, Posgrado en Economía

Celestunense pierde la vida en accidente

Con “Spiderman: Lejos de casa”, la aventura continúa