in

Columna 7 Teletrabajo durante el Covid-19

Editorial

Por Franklin Recio (*)

En esta etapa de aprender a convivir con el Covid-19, el trabajar en casa se vuelve una de las estrategias de ciertas organizaciones para seguir operando y mantener la sana distancia interpersonal. ¿Importa tanto en dónde trabaja uno? El balance de salud, bienestar y productividad parece favorecer a los trabajadores remotos, pero ¿cuáles son las estrategias para una implementación positiva?

Hay trabajos donde esto no aplica, como aquellos que presentan poca complejidad, las actividades del campo, la manufactura y servicios directos al cliente, tales como restaurantes y el turismo.

En esta época contamos con variadas herramientas de Comunicaciones y Tecnologías de la Información que permiten que muchos trabajadores del conocimiento puedan fácilmente desplazar su centro de operaciones de la oficina a la casa de manera eficiente.

Así, hay reducción en costos de renta, luz, espacios de estacionamiento, entre otros. A la empresa le genera ventajas como mayor productividad y calidad en el trabajo realizado, cumplimiento de metas y satisfacción de los empleados. El empleado reduce sus tiempos y costos de desplazamiento y sus emisiones contaminantes por este motivo. A la ciudad le reduce la presión por vías de comunicaciones y alternativas de transporte.

Si es tan eficiente, ¿por qué no se había dado antes? Primero, sí ha crecido el número de trabajadores en esta categoría, pero el Inegi no los considera en sus mediciones. Los cálculos rondan entre el 2.5% y el 5% de los trabajadores del país que realizan algún trabajo de manera remota al menos dos días laborables de la semana. Segundo, los empleadores están poco familiarizados con los conceptos y son inseguros respecto al control y los retos, así como proporcionar caminos de crecimiento del trabajador dentro de la empresa. Tercero, la implementación de mecanismos de control de la propiedad intelectual, y de ciberseguridad. Cuarto, se necesita una verdadera conciliación entre la vida laboral y familiar. Horarios claros de responsabilidad del trabajo, fuera de los cuales no se está disponible, ayudan en este sentido.

En efecto, el trabajador remoto requiere de mucha disciplina, organización de sus objetivos, enfoque y mecanismos de colaboración en tiempo real con otros colegas, proveedores y clientes. Ya no trabaja por días y horas, sino participa en proyectos en un ecosistema y esto implica innovación en los sistemas de compensación. Quinto, los trabajadores y empleadores deben considerar también la salud, la convivencia familiar y el respeto a la intimidad y privacidad.

La cultura del teletrabajo tiene oportunidades de impulsar el desarrollo de tareas colaborativas mas complejas que puedan potenciar el desarrollo económico del país en el corto y mediano plazo. Ojalá que juntos construyamos una situación positiva y dirijamos el cambio que se necesita.— Mérida

Doctor en análisis estratégico y desarrollo sustentable por la Anáhuac campus Mayab

Síguenos en Google Noticias

A un mes del brote de coronavirus en Italia: 4,825 muertes