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Controla la intensidad

Antonio Alonzo Ruiz

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

Dentro de la tercera habilidad conversacional que es sintonizar con tu interlocutor hay un elemento importante llamado “intensidad emocional” que se refiere al grado —bajo o alto— con que vives o experimentas las emociones que surgen al conversar con las personas.

Al conversar intercambias una gran cantidad de palabras y gestos. Cada uno de ellos lo interpretas de una manera específica, lo que te provoca una emoción específica, con un mensaje específico útil para reaccionar de manera adaptativa —o exitosa— en el momento en que lo estés vivenciando.

Hagamos un ejercicio.

Recuerda una conversación desagradable en la cual hayas sentido ira, emoción que surgió porque te ofendieron o dañaron a alguien que es importante para ti. Esta reacción emocional de la ira suele ser más intensa cuanto más gratuito e injustificado consideras el daño provocado.

¿Qué hiciste en el transcurso de esa desagradable conversación? Si canalizaste la emoción, es decir, si te diste el tiempo/espacio para sentir la ira y expresar asertivamente a tu agresor todo lo que sentías, felicidades. Al hacer esto bajaste significativamente la intensidad emocional provocada por la agresión y saliste avante.

Si callaste, enterraste viva la emoción, la cual se desenterrará más adelante cuando menos lo esperes y de la manera más agresiva y horrorosa.

Manejar adecuadamente la intensidad emocional es, pues, una habilidad indispensable para hacer hasta de nuestras más difíciles conversaciones un punto de encuentro y sintonía emocional con las personas.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en envejecimiento y manejo de emociones. MATIA Instituto Gerontológico. Facebook: Antonio Alonzo. aalonzo@crehas.org.

 

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