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Cosecha lo que sembró

Mario Benjamín Valadez Meraz (*)

Por respeto a esos honestos y comprometidos servidores públicos incorporados al Partido Revolucionario Institucional externaré mis comentarios sobre su debacle e inadmisible recuperación.

El triunfo de Carlos Salinas de Gortari, tras la famosa caída del sistema en las elecciones del 6 de julio de 1988, marcó el primer cisma político del tricolor. Las históricas elecciones de 2016 donde el PRI se llevó el primer descalabro electoral al perder 7 de las 12 gubernaturas en disputa, las derrotas de los estados de Veracruz, Quintana Roo, Durango y Chihuahua fueron sin duda su segunda ruptura.

La debacle se dio en las elecciones del domingo l de julio de 2018 cuando, además de perder la Presidencia de México, no ganar ninguna de las gubernaturas en juego (Chiapas, Ciudad de México, Tabasco, Veracruz, Morelos, Jalisco, Guanajuato, Puebla y Yucatán) y perder la mayoría de las curules en las Cámaras de Dipu- tados y Senadores, dejó de ser la primera fuerza política en el país y pasó a un patético tercer lugar.

Si el PRI vive el peor desprestigio político de su historia, es gracias a que cosecha lo que sembró no sólo por ser un partido de ególatras y prepotentes, sino por solapar los enriquecimientos inexplicables de sus exgobernadores.

Es innegable que el despertar del México bronco se hizo presente en el 2018. Los excesos del poder y los desvíos al erario perpetrados por: Javier Duarte de Ochoa (Veracruz), Cesar Duarte Jáquez (Chihuahua), Roberto Borge Angulo (Quintana Roo.), Eugenio Hernández Flores (Tamaulipas), Humberto Moreira Valdez (Coahuila), Ivonne Ortega Pacheco (Yucatán) y los de otros estados. Quienes además de ser denunciados en los medios de comunicación, gracias a nuestro sistema político sus tropelías y enriquecimientos quedaron impunes. La caída del tricolor fue tan estrepitosa que ni sus propios comités (Nacional y estatales) esperaban que fueran tan catastróficas. En últimas fechas se ha hablado mucho sobre la posible recuperación del P.R.I. ¡Pero! siendo realista es tanto como creer que un enfermo en fase “terminal” se va a recuperar. Es más ahora que no tienen el poder ni los recursos para “convencer” a los ciudadanos en las proximas campañas electorales, su recuperación sí que va a estar en chino. En mi opinión la mejor opción que podrían realizar, sería conformar un nuevo instituto político con los militantes más honestos y comprometidos en realizar una política más humanista que beneficie al pueblo. ¡Que! de pronto emerge la figura de Ivonne Ortega Pacheco, de la obscuridad y se presenta en la casa del pueblo como su salvadora para inscribir la planilla de la “unidad”, para que se integre un nuevo consejo político en el estado. No me asombra en nada el protagonismo de la ex gobernadora porque esa es la forma de conducirse. Lo que me sorprende es que el senador Jorge Carlos Ramírez Marín y Pablo Gamboa Miner, se hayan prestado para acrecentar la imagen política de la ex gobernadora. No conforme con eso ahora pretende rescatar al P.R.I. del despeñadero y quiere ser su presidenta nacional. No sé cuáles sean sus metas dentro de la política pero lo único que me queda claro es que la señora Ortega Pacheco, no tiene límites. Solo que olvida un pequeño detalle: Los yucatecos tienen memoria y cuestionan ¿Con qué calidad moral aspira a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional? alguien que como gobernadora de Yucatán, no solo se distinguió por realizar una política de primeras piedras y obras inconclusas. Sino además de endeudar al estado su gobierno fue denunciado en los medios de comunicación por desvíos al erario y enriquecimientos inexplicables. Si el P.R.I. perdió la gubernatura de Yucatán en gran medida su administración fue la causante de esa estrepitosa caída. No solo por los $ 2,100 millones de pesos de cuotas del Isstey que fueron descontados a los trabajadores y no devueltos a ese instituto, sino por los más de 500 millones de pesos del I.S.R. descontados a los empleados y no enterados a la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, mismos que fueron condonados por la administración del presidente Enrique Peña Nieto. En vista que retome estás condonaciones, los trabajadores del estado debieron solicitar al gobierno la devolución de todos los descuentos simple y llanamente porque fueron condonados.

No pretendo ser ave de mal agüero, pero el futuro de quien sea elegido para dirigir al “Nuevo” PRI no será tan halagüeño, porque las derrotas en las próximas elecciones serán metódicas y desaparecerá porque el pueblo ya no confía en ellos. Si lo dudan, en tres años comentamos lo que quede del tricolor.— Mérida, Yucatán.

mariovaladez_48@hotmail.com

Contador-auditor. Exasesor de gobiernos emanados del PRI

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