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Cuaresma, un tiempo de ayudar

Editorial

Renglones

Margarita Díaz Rubio (*)

Qué significa la palabra Cuaresma? ¿De dónde viene? Ustedes estimados y pacientes lectores de esta columna, ¿lo saben? Abrí el diccionario práctico de la lengua española editado por Grijalbo y leí lo que todos sabemos: tiempo litúrgico de los católicos en el que se prepara penitencialmente la Pascua de la resurrección. La Cuaresma dura 40 días a partir del Miércoles de ceniza.

Pero, ¿qué significa este tiempo para nosotros los católicos? En la época de mi abuelita implicaba vestirse de negro, no asistir a los espectáculos, acudir diario a la iglesia y, en Semana Santa, abstenerse de salir de vacaciones con el objetivo de mantener el recogimiento necesario.

Los tiempos han cambiado y aunque no queramos reconocerlo los católicos nos hemos convertido en personas “light”, poniendo en el cumplimiento de los Mandamientos, el menor esfuerzo posible. Eso es una realidad mundial y de lo que tenemos que defendernos a como de lugar.

La Cuaresma es tiempo de reflexión de paz y recogimiento espiritual para tratar de encontrar a Dios a través de la oración, del silencio y la introspección. Díganme ustedes, ¿qué haríamos sin la espiritualidad que viene de nuestro Creador? Cuaresma es juicio, pensamiento y ayuda comunitaria y en ello encontraremos la paz que tanto necesitamos.

Tiempo de pensar en los demás, de obras de caridad, de ayunar en lo que nos da placer. Es tiempo de darse y de sacrificarse en bien de los demás. Tiempo que nos ofrece nuestra querida iglesia para nuestra superación espiritual y personal. Si lo aprovechamos como debiéramos éste redundará en bien de nuestra familia y en nuestra sociedad.

Presidenta del Patronato Pro Historia Peninsular (ProHispen) mardipo1818@gmail.com

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