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Cuestión de vida o muerte

EMANUEL RINCÓN BECERRA (*)

Las fallas en el suministro de energía eléctrica, apagones y variaciones de voltaje, trastocan severamente la cotidianeidad de muchas personas.

Los problemas por lo general se traducen en incomodidades, frustraciones y retrasos que complican aún más la situación de las familias que viven el día a día del confinamiento.

Si bien es cierto que un apagón provoca que dejen de funcionar aires acondicionados, televisores, equipos de videojuegos, lavadoras, el módem de la señal Wifi o recargar nuestros equipos móviles de telefonía, etc., también es verdad que estas fallas impiden a los niños y jóvenes tomar sus clases en línea o que las empresas no puedan reunirse virtualmente, pero más grave aún es cuando muchas personas dependen de equipos de soporte vitales que súbitamente dejan de funcionar, como pueden ser los generadores de oxígeno (alternativa a los tanques de oxígeno) o un refrigerador para conservar a temperatura las ampolletas de insulina.

Las fallas del flujo eléctrico en estas circunstancias de pandemia pueden ser muy graves e incluso ser la diferencia entre la vida y la muerte de personas contagiadas de Covid-19 que siguen sus tratamientos en casa, o de pacientes con diabetes que necesitan mantener en refrigeración su insulina.

Tan solo en lo que va del año, los generadores de oxígeno a base de agua que antes de la pandemia se vendían de forma esporádica y tenían un costo entre los siete mil y diez mil pesos, hoy se cotizan incluso cerca de los sesenta mil pesos y hay que esperar meses antes de poder recibir uno. Estos equipos, muchos de uso continuo, necesitan electricidad para operar, pero también de reguladores de voltaje para resistir las variaciones de la carga de energía. Añada a esto que se necesitaría tener a la mano una planta generadora de energía para mantener funcionando los equipos aun sin la red eléctrica.

Por otro lado, están los pacientes con diabetes que requieren insulina para estar controlados. Este producto necesita estar permanentemente refrigerado, un prolongado apagón podría causar serios inconvenientes para mantener activo el refrigerador y la insulina a la temperatura adecuada, peor aún, una variación de voltaje podría causar daños al refrigerador y tomaría varios días y un fuerte desembolso económico reparar el daño o adquirir un refrigerador nuevo.

Así que cuando “se vaya la luz”, cuando se suscite un apagón, no es solo la televisión que dejamos de mirar, la lavadora que deja de lavar, el videojuego que ya no podemos jugar o el aire acondicionado que ya no refresca la habitación, los minutos que persista la falla también se traducen en minutos de angustia para personas que dependen de soportes vitales o medicinas a temperatura controlada. En tiempos de pandemia un apagón para muchos es cuestión de vida o muerte.

emanuel.rincon@megamedia.com.mx

Periodista

 

En tiempos de pandemia un apagón para muchos es cuestión de vida o muerte

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