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Curva invertida: posible desaceleración

Foto: Megamedia

Economía para llevar…

José Elías Abdala (*)

Inversionistas mundiales se encuentran nerviosos desde hace unas semanas tras observar cómo la curva de rendimientos entre los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años y los T-Bill a 3 meses se invirtió, teniendo un rendimiento mayor en el corto plazo (2.37%) sobre el del largo plazo (2.25%), lo cual se considera como un indicador clave del comportamiento de la economía estadounidense y un posible desaceleramiento económico.

El mercado de capitales en los últimos días ha tenido pérdidas significativas. Las principales bolsas de valores del mundo han sufrido un fuerte impacto negativo debido a la inquietud sobre una posible desaceleración económica y al presenciar fugas de capitales en éstas, destinando sus inversiones hacia instrumentos de bajo riesgo, como son los bonos de Tesoro de Estados Unidos a largo plazo, considerados como uno de los instrumentos más seguros de inversión.

El motivo de la aversión al riesgo es por la incertidumbre del crecimiento de la economía, por las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China en torno una guerra comercial y por posibles señales del Banco Central de Estados Unidos, la Reserva Federal (FED), el cual pudiera tomar medidas de precaución.

Con este escenario en los mercados, la curva empieza a invertirse… De acuerdo con la teoría económica de los mercados de renta fija, se establece que cuando una economía está en crecimiento, un bono emitido por el gobierno pagará un rendimiento menor en el corto plazo y un rendimiento mayor en el largo plazo, incentivando una mayor inversión en activos riesgosos como lo es el mercado de capitales. Esta economía reflejaría una curva positiva: a menor plazo, menor rendimiento y a mayor plazo, uno mayor.

Al momento de una incertidumbre o desaceleración económica, sucede lo opuesto. Por su aversión al riesgo, los inversionistas empiezan a destinar su capital al mercado de renta fija, demandando la compra de bonos de largo plazo, provocando que el precio de éstos aumente, y como hay una relación inversa entre el rendimiento y el precio de un bono, el rendimiento disminuye.

De la misma forma, en el corto plazo sucede lo opuesto, al no ser demandados los bonos de corta vida por los inversionistas, el precio se mantiene bajo y esto incrementa el rendimiento del bono, provocando que en el largo plazo se genere un rendimiento bajo. Esta economía reflejaría lo que se le conoce como la curva de rendimiento invertida: a menor plazo, mayor rendimiento y a mayor plazo, uno menor.

Tras analizar el rendimiento de los bonos, podemos argumentar que éstos funcionan como el termómetro del sentimiento de los inversionistas con respecto al comportamiento de la economía. Como reflejo, el rendimiento del bono a 10 años está en sus niveles más bajos desde septiembre de 2017, dato que llama la atención.

El gran alarme de la curva invertida se debe a que en las previas crisis, en la de los años 2000 con la del Puntocom y en 2008 con la financiera, se observó que las curvas de los bonos del Tesoro a 10 años y los T-Bill a 3 meses se invirtió previamente a la crisis, como se puede ver en el gráfico que acompaña este artículo, por lo que se considera la situación actual como una alarma de una posible próxima desaceleración económica. Por lo general, la inversión de la curva indica que se podría observar una recesión en los próximos 12 meses.

La solución para que esta curva no se invierta es que no se impongan aranceles estos dos países y logrando un buen acuerdo, que la FED aplique una política monetaria eficiente ante el escenario presente y un claro panorama para los inversionistas del crecimiento de la economía estadounidense.

Esto provocará un aumento en la inversión, tanto de la sociedad como del sector empresarial, una mayor confianza para el consumidor, mayores empleos, salarios, exportaciones netas y gasto del gobierno. Por ende, habrá un crecimiento en la economía, provocando menor aversión al riesgo y regresando el capital al mercado de valores, sustituyéndolo por el de renta fija y como resultado, obteniendo una curva de rendimiento de los bonos positiva, indicando que la economía se encuentra por buenos momentos.

Para llevar…

En caso de que ocurra una guerra comercial, los verdaderos beneficiados serán los países vecinos de ambas economías, como lo son Corea del Sur, Taiwán y México, al ser volteados a ver como países complementarios para importar y manufacturar productos. Es aquí donde tenemos que aprovechar la oportunidad y presentar excelentes alternativas para los Estados Unidos, sin embargo, es posible que algún escenario nos pudiera afectar.

Como estrategia conservadora ante el riesgo que se aproxima, sería respaldar su capital en dólares estadounidense e invertir en instrumentos de renta fija de economías desarrolladas, buscando el pago de un cupón a una tasa de interés atractiva, así como que se encuentre en el mercado secundario a buen precio, garantizando retornos y exponerse a inversiones de alto riesgo.

Por último, muchos nos cuestionamos si mantener efectivo es una alternativa en estos casos; la respuesta es que en estas situaciones es válido, ya que te da la alternativa de una rápida toma de decisiones en momentos tan cambiantes. Sin embargo, el costo de oportunidad del efectivo se estuviera perdiendo por la inflación que pudiera ir en aumento; sería una decisión muy personal.— Mérida, Yucatán.

joseabdala11@hotmail.com

Licenciado en Economía, Curso Honoris con Doble Titulación por el ITESM

 

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