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De consultas ciudadanas y otras inquietudes

Editorial

Ve, oír y contar

Por Olegario M. Moguel Bernal (*)

Repantigado en un macetero frente al Peón Contreras, Ángel Trinidad leía en el Diario los estragos de “Delta”.

La calle estaba aún mojada; la lluvia había parado hacía cinco minutos pero todo presagiaba que no tardaría en caer de nuevo.

No eran los chubascos de “Gamma” y menos los aguaceros de “Delta”, pero la lluvia pertinaz caía cuando menos se le esperaba.

“¡Ya párale, Chaac!”, pensó.

Vestía una bermuda de cuadros azules y sus chancletas de pata de gallo. Su despreocupación era evidente. Al echar una mirada por encima del periódico descubrió caminando aprisa, sorteando charcos, a un conocido suyo.

—¡Ey, ingeniero! ¿A dónde tan aprisa?

—¡Ingeniero! —respondió aquel, que tampoco es ingeniero—. Voy al paradero de Tapetes. ¡Está lejísimos!

—Vacilas. Está aquí enseguida.

—¡Casi en Santa Ana!

—Uy, no me digas que Santa Ana está muy lejos. Caminas más cuando vas por tu caguama.

—¡Vengo desde San Juan!

—De San Juan a Santa Ana, no es mucho. Del 24 de junio al 26 de julio.

—¿Qué dices?

—Que pareces santoral. Me recuerdas a Serrat: “De San Esteban a navidades”.

—No tengo idea de qué hablas. Voy a Cordemex a ver a... bueno, a un político.

—¡Cuida tu cartera!

—Voy a que me asesore cómo meter una iniciativa en el Congreso.

—¡¿Una iniciativa en el Congreso?! ¡¿Y eso?!

—Pues mira. Quiero meter una iniciativa para hacer una consulta. Ya ves que es lo de hoy.

—Ya quieren hacer consultas por todo. ¿Por qué no consultan si deben hacer consultas? O si debe seguir lloviendo… Y de qué se trata tu consulta.

—De cosas importantes. Ya ves que en el México de hoy volver al pasado parece más importante que planear y ejecutar el futuro. Las acciones se realizan mirando al pasado mientras el resto del mundo avanza a gran velocidad hacia el futuro.

—Bueno, este año no ha avanzado mucho el mundo que digamos.

—Eso es por la pandemia, pero es aparte. Volviendo a nosotros, la consulta que quiero meter es si la pregunta que aprobaron los ministros de la Suprema Corte es la adecuada para enjuiciar a los expresidentes. Porque en la mirada que damos al pasado ese es un tema muy relevante.

—¿Y cuál es la pregunta?

—”¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”

—No se entiende nada y deja todo a la interpretación.

—Por eso hay que preguntarle al pueblo si es la pregunta correcta.

—¿Y quién es el pueblo? ¿Preguntarle a quiénes? ¿Qué intereses defienden o persiguen? ¿A quién sirven?

—El pueblo es el pueblo. Por eso hay que consultarle. Un tema como enjuiciar a los expresidentes es de altísima importancia.

—Si es tan importante, que apliquen la justicia y punto.

—El pueblo es el que juzga. En una democracia el pueblo manda. Así debe ser y nunca se ha hecho una consulta cabalmente.

—Bueno, eso de que nunca... claro que se ha hecho. Y tú quieres regresar a eso.

—No se ha hecho.

—Guardadas las enormes distancias, hace dos mil años el pueblo tomó una decisión de la mayor relevancia. Y la autoridad, el procurador se lavó las manos. Igualito que quieren hacer ahora. Y, por cierto, eso no era una democracia ni se hizo justicia.

—Pero...

—Pero nada. Es lo mismo... Bueno, pensemos que hay que hacer más consultas. ¿Por qué, entonces, no aprovechas para consultarle al pueblo si deben enjuiciar a las autoridades del pasado en Yucatán? ¿Por qué solo los expresidentes? ¡Cuidado que habría tela de donde cortar…! O si el paso deprimido debe rellenarse, cerrarse o convertirse en piscina para el pueblo. Voto por la tercera opción, por eso vengo vestido así; al rato iré a darme un chapuzón.

—No te burles.

—No me burlo. ¿Acaso no Marcelo Ebrard llenó de piscinas públicas la Ciudad de México cuando fue jefe de gobierno? ¿Qué diferencia habría? Sería como un acuaparque en Prolongación Montejo. Está chévere la idea.

—¡Bah! Ya me voy a buscar mi camión.

—¡Espera! ¡Ya sé! Pide que consulten quién debe decidir cómo hacer la promoción turística de Yucatán. Es más, quién debe decidir a qué “influencers” invitar para que ensucien la imagen del Estado.

—Te pasas de lanza. ¡Ya me voy! —bufó el ingeniero y emprendió la retirada a toda prisa.

—No olvides preguntar si los maceteros están bien de color piedra o los deben pintar de azul, tricolor o guinda para las elecciones —le gritó Ángel Trinidad al tiempo que aquel se alejaba—. Y de paso pregunta si deben hacerlos empresas locales o foráneas.

Ángel Trinidad se recargó de nuevo en el macetero para reanudar su lectura del Diario. Miró al cielo. Todas las señales hacían prever que no llovería más.

—Vaya —pensó—. Parece que funcionaron los rezos de Renán.— Mérida, Yucatán.

olegario.moguel@megamedia.com.mx

@olegariomoguel

Director de Medios Tradicionales de Grupo Megamedia

 

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