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De las utilidades y el flujo de efectivo

Fernando Ojeda

Diferencias y dudas

Fernando Ojeda Llanes (*)

En escritos anteriores me he referido a la problemática de las empresas en esta crisis económica que sufre nuestro país por la pandemia.

Así como todo tiene un inicio, también hay un final, y es indudable que la normalidad, aunque le llamemos “nueva”, volverá a nuestras vidas y las empresas que sobrevivan saldrán adelante, inclusive aquellas que tuvieron que cerrar, que tienen un buen producto y mercado, encontrarán el financiamiento que requieran para resurgir.

También no hay duda de que muchas cosas serán diferentes, sobre todo en la organización de las empresas, en sus áreas comerciales y de finanzas.

En la comunidad empresarial se tienen dudas sobre el flujo de efectivo y las utilidades. Hay quienes piensan que es lo mismo y llevan su contabilidad con base a efectivo; esto quiere decir que solo registran lo que pagan y lo que cobran. En este sistema se tiene el problema de tener deficiencias por falta de información de pasivos y de ventas a crédito.

Otras dudas que se tienen es que se menciona que aquellas empresas que tienen utilidades y las distribuyen como dividendos, disminuyen el valor de su empresa al retirar los recursos que se generaron precisamente por haber obtenido la utilidad. En estos casos hay que distinguir lo que es valor contable de las acciones y valor de mercado de las mismas.

A PREPARARSE

Es momento de levantar el ánimo y ponerse a revisar la parte financiera de las empresas para que cuando llegue el momento de la apertura de actividades estén preparadas para la alta competencia a que se enfrentarán. La competencia será por cualquier bien, servicio o producto que genere dinero porque todos irán tras este recurso que estará muy escaso por falta de liquidez.

Todas las empresas, independientemente que generan empleo y bienestar a las familias y servicios y bienes a la comunidad, tienen como objetivo final la obtención de utilidades que hagan que las acciones de sus propietarios suban de valor. Cómo se determina este valor: puede haber el caso de obtenerse utilidades sin que las acciones suban de valor contable, esto sucede cuando la misma utilidad obtenida se retira para pagarle a los accionistas los dividendos.

La valuación anterior es desde un punto de vista contable porque si, por ejemplo: se tiene un capital contable por un millón de pesos y hay dos accionistas en partes iguales, las acciones de cada uno valen quinientos mil pesos, si se obtiene un millón de utilidades, ahora el capital es de dos millones y cada acción sube de valor a un millón de pesos cada una, pero si el millón de utilidad se retira como dividendos, el importe del capital contable regresa como al inicio y el valor de la acción queda igual, no sube su valor. Esto es contable.

Ahora olvidemos la contabilidad y hablemos en términos financieros. Si se tiene un capital contable de un millón y se gana otro, aunque se retire, se ve con claridad que la empresa es capaz de generar utilidades, por lo tanto, tiene un valor de mercado equivalente a la generación de un millón de pesos. Si al siguiente año gana dos millones y los retira, la empresa vale más comercialmente en los mercados financieros porque su capacidad de generar utilidades se duplicó, de tal manera que, aunque contablemente el valor de la acción es el mismo que el inicial, no así su valor en el mercado financiero cuya acción es valuada a un precio mayor porque éste va en relación a la capacidad de generar mayores utilidades. Con base a lo anterior nos damos cuenta que el valor de mercado de una acción no es el contable o de libros, sino que va de acuerdo a su generación de utilidades, por lo que para este tipo de valor es irrelevante otorgar dividendos o no; éstos solamente afectarán al flujo de efectivo. El flujo de efectivo es diferente a las utilidades.

Una empresa puede sufrir pérdidas y tener en su flujo de efectivo saldo positivo. Esto se debe a que no solo las partidas del estado de resultados tales como ventas y gastos se toman en cuenta sino también las de balance como proveedores, créditos bancarios, capital, inventarios y cuentas por cobrar.

Si se tuvo pérdida afecta el flujo de efectivo, pero puede obtenerse dinero cobrando a clientes, prestando al banco o aportaciones de los accionistas. Obviamente, si las pérdidas van superando la capacidad de obtención de recursos, la empresa puede llegar a la quiebra. Si se llega a este punto puede superarse siempre y cuando se cuente con buenos productos que demande el mercado, los accionistas aporten mayor capital, se puedan obtener créditos y se realice una reestructura en la organización.

El llegar a tener una buena empresa cuesta mucho tiempo, dinero, y esfuerzo, por tal motivo siempre se deben cuidar tanto las utilidades como el flujo de efectivo que, aunque son diferentes, son esenciales para mantener con vida un negocio.

En forma coloquial se puede concluir que el retiro de dividendos de una empresa que genera utilidades solo afecta al flujo de efectivo y el valor en libros de las acciones, pero no su valor comercial en el mercado financiero.

Flujo de efectivo no es lo mismo que utilidades, son dos conceptos diferentes. El primero consiste en la capacidad de la empresa para generar dinero en efectivo y utilidad es el remanente que se obtiene de las ventas después de descontar el costo y los gastos.

ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

 

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