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Debes saber con claridad qué deseas encontrar

Antonio Alonzo Ruiz

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

No salía aún de la fascinación que provocó en mí la grandeza de la puerta Empírea, aun plantada majestuosa frente a mí, cuando, a no lejana distancia, advertí otra puerta. Nada que ver con aquel otro paradisíaco monumento.

Esta otra puerta lucía vieja, enmohecida. Como injertada entre la piedra, en medio de la cual se insinuaba de baja estatura y angosta.

Los pasos para llegar a ella sugerían valentía, arrojo, atrevimiento.

En aquella inusual circunstancia, querido lector, comencé a abrigar un raro sentimiento de prisa.

¿Prisa? Prisa de qué, me preguntaba en mis adentros. Era una prisa estresante, ansiosa, inmovilizante.

En ese momento recordé las palabras de Sobriedad: “Al terreno del miedo estás entrando, querido amigo”.

Caí en la cuenta, entonces, que esa sensación de apresuramiento que en realidad inmoviliza es causada por lo que estaba sintiendo en ese preciso momento: miedo.

Ante tal disyuntiva sabía que debía echar mano de la doble acción inicial de todo conocimiento, preguntar y corroborar como cierta la respuesta. Poniendo toda mi confianza en mi guía, y sin titubear, lo hice: “¿Dime Sobriedad, que encontraré al atravesar cada una de estas puertas?”, pregunté.

Con gestos claros de haber entendido mi pregunta, Sobriedad contestó: “Suena adelantada tu pregunta, mi avisado aprendiz, y no siempre es bueno pretender adelantarse”. “Tal vez”, continuó, “será mejor que te preguntes primero qué quieres encontrar. Pues sabiendo con claridad lo que quieres encontrar no habrá fascinación ni desilusión que desvíe tu búsqueda”.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. Facebook: Antonio Alonzo. WhatsApp: 9993-46-62-06.

 

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