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Derecho a comunicarse

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Lenguaje de señas

Mario Maldonado Espinosa (*)

Hace muchos años me llamó la atención que en una iglesia del Centro se impartía catecismo para personas con discapacidad auditiva, es decir, se daba en lenguaje de señas.

Me pareció una loable labor porque los instructores tenían que hacer un mayor esfuerzo para instruirse y aprender ese tipo de lenguaje visual.

Pasaron los años, hoy vemos que en los eventos masivos tanto presenciales como virtuales ese tipo de comunicación se da más. La discapacidad no puede ser una limitante para comunicarse. De allí la necesidad de promover los valores de respeto y tolerancia, pero también realizar acciones que hagan mejorar la vida de absolutamente todas las personas.

Hoy se habla de inclusión para todas las personas, sobre todos aquellas que tienen capacidades especiales. La dignidad de una persona con algún tipo de discapacidad de ninguna manera es diferente a otra, más aún si se trata de niños, adolescentes o adultos.

En este asunto todos debemos colaborar, la sociedad misma, los medios de comunicación, las autoridades, particularmente las educativas, la sociedad civil organizada y los empresarios.

Existen distintos tipos de discapacidad motriz, intelectual, visual, pero también se da la discapacidad auditiva.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo existen 360 millones de personas con discapacidad auditiva, equivale aproximadamente al 5% de la población mundial. De los afectados, 32 millones son niños, casi una de cada tres personas mayores de 65 años padece pérdida de la audición.

La misma OMS sugiere que se debería alentar a los familiares, médicos, docentes y empleadores a aprender el lenguaje de señas/signos, a fin de facilitar la comunicación con las personas sordas.

Según datos del Censo de Población y Vivienda realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 5 millones 739 mil 270 personas con discapacidad que viven en México, 12.1% son sordas, es decir, 694,451 habitantes del país padecen deficiencia auditiva. Por lo que respecta a Yucatán seis de cada 100 habitantes sufre sordera.

En ese sentido, es importante resaltar que en México se reconoce la Lengua de Señas Mexicana (LSM), como lengua nacional, es un medio de comunicación para la comunidad con discapacidad auditiva. Si de verdad queremos inclusión todos deberíamos hacer un esfuerzo y aprender lo más básico de esta lengua de señas, para así hablarles en su idioma.

En nuestra Constitución federal se reconoce el derecho a una educción inclusiva, es decir, la posibilidad de que todos los niños, niñas y adolescentes, independientemente de los condiciones aprendan juntos.

Hace unos días diputados del Congreso del Estado aprobaron una reforma a la Constitución local para que la educción que se imparta en la entidad promueva la enseñanza de la Lengua de Señas Mexicana, así como la educación inclusiva, reforma que entró en vigor a inicio de este mes. Un paso importante para la inclusión de los niños y adolescentes que tienen esta condición.

La inclusión a la sociedad de las personas con problemas auditivos es un reto muy importante, exige un enorme compromiso y debe de ser del interés de todos. Las familias que tienen a personas con esta discapacidad saben muy bien que la sociedad debe mirar hacia ellos.

Todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, todos tenemos la misma dignidad, todos tienen el derecho para aprender y comunicarse, pero las personas con la discapacidad auditiva tienen esta manera particular para hacerlo.

Desde la educación, la inclusión de estas personas en el área laboral, la ayuda oportuna a las familias, la promoción del lenguaje de señas, superar la discriminación, lograr la inserción de éstas personas a la sociedad. Es mucho lo que tiene que hacerse para hacer de verdad de que sean parte importante entre nosotros. No más obstáculos.—Mérida, Yucatán

mariomaldonadoe@gmail. com

@mariomaldonadoe

Asesor Jurídico

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