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Descubrir y profundizar la verdad

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

¿Es posible encontrar la Verdad? Pregunté a Prudencia.

Es posible y, diría yo, necesario para que vivas en plenitud, aseveró.

Para encontrar la Verdad —querido amigo— necesitas humildad intelectual que te lleva a reconocer que no es posible que alcances a saber todo ni siquiera acerca de un tema en específico y aceptar que, sin duda, hay alguien que sabe más que tú al respecto.

La humildad intelectual —continuó— te mantiene con los pies en la tierra. Evita que pienses y sientas que tú y tus conocimientos son superiores a los demás y te dispone a recibir de manera favorable comentarios, propuestas e incluso aceptar duras críticas acerca de lo que tienes por verdadero.

En otras palabras —explicó Prudencia— la humildad intelectual es la actitud que te ayuda a reconocer las limitaciones y debilidades de la inteligencia humana que, aunque por naturaleza busca la Verdad, sabe que no podrá alcanzarla de manera del todo satisfactoria.

Sócrates, por ejemplo, siendo una de las mentes más preclaras de la historia del pensamiento humano, dice: “solo sé que no sé nada”.

En el mismo sentido, el erudito filósofo y teólogo Nicolás de Cusa, habla de la “sabia ignorancia”. Ambos, dejan por demás claro que la humildad intelectual es necesaria para conocer la Verdad.

Aceptar que tu ignorancia será siempre mayor que tu sabiduría es indispensable para que descubras y profundices la Verdad, concluyó.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzoaalonzo@crehas.org

 

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