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Diversidad en México

Acento de Mujer

Lourdes Casares de Félix (*)

En León, como en otras ciudades de Guanajuato, el diverso sector empresarial ha hecho posible que cada vez tengamos más visitantes y residentes de distintas nacionalidades.

Así también el benigno clima ha contribuido a la llegada de extranjeros. Esto ha hecho que en las ciudades existan restaurantes con alimentos de distintas culturas y que nos encontremos en clubes, escuelas, lugares de esparcimiento y centros de trabajo con personas que no hablan español y tienen diferentes costumbres, tradiciones, creencias y formas de pensar.

Y aquí es donde viene la pregunta ¿Cómo debemos actuar? Las ciudades deben estar abiertas a situaciones nuevas, ser flexibles y evitar el regionalismo que en ocasiones se vuelve discriminatorio.

Tener distintas culturas en una ciudad nos hace reflexionar sobre la multiculturalidad y la interculturalidad. En la primera coexisten diversas culturas en un mismo lugar y tiempo, supone que si tienes una cultura determinada de nacimiento, no puedes adquirir otra y no se puede cambiar. Propicia que se establezca una serie de culturas paralelas, como sucedió en Nueva York cuando llegaron oleadas de italianos, chinos y judíos a asentarse dando lugar a manifestaciones de racismo, superioridad y segregación.

En contraste, la interculturalidad es la convivencia de varias culturas en un marco de respeto y desde un plano de igualdad, aceptando y respetando que todas son igualmente dignas y valiosas. No se trata de que la cultura más fuerte destruya a otras. Hay que reconocer el derecho a ser diferentes, rechazar la discriminación y marginación y consolidar la identidad cultural propia.

Algunos extranjeros prefieren no incorporarse y mantenerse herméticos hablando su idioma, viviendo sus costumbres y creencias, mientras que otros, se muestran más abiertos a socializar y adaptarse a culturas diferentes.

En el México multicultural tenemos grupos indígenas que no siendo extranjeros han carecido de aceptación y se ven obligados a conformar vecindarios étnicos que llegan a agrupar a personas de una misma comunidad de origen y a sus descendientes. La población indígena vive en condiciones más precarias que el promedio nacional. La diversidad étnica y cultural de la nación ha significado la exclusión y marginalización de las colectividades culturales originarias.

Se considera que para que una persona indígena deje de ser pobre tiene que abandonar su cultura y su identidad. Considerar que otras culturas son inferiores es producto de la ignorancia.

Las desigualdades económicas han provocado la emigración de zonas menos desarrolladas hacia lugares con mayores oportunidades lo que conlleva al arribo de nuevas culturas. La globalización abre las posibilidades de inversiones foráneas aumentando la diversidad cultural. En Guanajuato y los demás estados de la República debe prevalecer una educación antirracista, abierta a cohabitar con otros grupos donde los derechos humanos se respeten y donde la interculturalidad sea una fuente de enriquecimiento mutuo. Para aprender a respetar, aceptar y apreciar la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, y de las distintas formas de ser de las personas, se requiere apertura, conocimientos y conciencia.— León, Guanajuato.

acentodemujer@hotmail.com

Activista y escritora

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