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Educación no es solo ir al colegio

Editorial

Acento de Mujer

Lourdes Casares de Félix (*)

La educación de los niños y niñas siempre ha sido importante. En la época de la Colonia, educarles no significaba ir al colegio o aprender a leer precisamente.

La educación para los varones consistía en instruirse en un oficio, conocer las actividades de la granja, cortar leña y reparar herramientas. Las niñas se involucraban en las tareas de la casa aprendiendo a cocinar, coser y ordeñar vacas.

La mayor parte del tiempo la pasaban trabajando, no tenían mucho tiempo para jugar y tenían que recurrir a la imaginación y creatividad para inventarse un juguete, ya que sólo las personas adineradas podían comprarlos.

Pocos niños asistían a las aulas y éstas consistían en un solo cuarto con un solo maestro que enseñaba letras para aprender a leer y algunas operaciones básicas de matemáticas.

Los padres tenían la obligación de educar a sus hijos para que fueran buenos y productivos. En la labor educativa se ponía énfasis en la creencia en Dios, tener buenos modales y una fuerte ética de trabajo, porque eso beneficiaba a la Colonia.

La familia ha sido la educadora principal y ha sido su responsabilidad hacerlo. Sin embargo, cuando la enseñanza se institucionalizó, su participación educativa se vio marginada, aunque nunca perdió su importancia.

La estabilidad emocional que proporcionan los afectos y el soporte que brinda la familia son aspectos muy importantes para el desarrollo de niñas y niños.

La situación de confinamiento derivada de la amenaza del Covid-19 ha impedido que las escuelas abran sus puertas y por ahora las y los estudiantes de todas las edades han tenido que ingeniárselas para estudiar en línea.

Asimismo, tuvieron que preparar un espacio especial en casa para estudiar y tener la mayor concentración posible. Muy difícil para los más pequeños, quienes en algunos casos ni siquiera han podido conocer su colegio. Difícil igualmente para los papás y mamás que trabajan y que tienen que supervisar a las criaturas dentro del mismo lugar de trabajo. El personal docente también se enfrenta a grandes retos.

Así las cosas, la educación regresa a casa bajo la supervisión de la familia. No ir a la escuela puede ser una oportunidad para darle mayor importancia a la transmisión de valores y contribuir más en la formación de las hijas e hijos.

Muchos padres y madres han confundido el aprendizaje de conocimientos con la educación. En la escuela se aprende historia, matemáticas, español y demás materias. Así también disciplina, responsabilidad y reglas de comportamiento. Pero en la casa se aprende a amar, a ser generoso y amable.

En la medida que los papás y mamás respeten y hagan sentir a su hijo/a especial e importante, éste podrá tener un mejor comportamiento y desarrollo integral.— León, Guanajuato.

acentodemujer@hotmail.com

Escritora y activista

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