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El adiós a “Ravell”: último partido en la duela

Aunque fue atendido por paramédicos, Miguel Álvarez Ravell falleció durante el traslado.- Foto: cortesía

Tragedia enluta al deporte en Progreso

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Jugar en la Liga de Veteranos del Polifuncional en esta ciudad y en la Liga Municipal de Progreso me ha dado la oportunidad de seguir conviviendo en la duela con personas que han jugado en décadas pasadas y conocer a otras que también son apasionadas del deporte ráfaga.

Sin embargo, en estas categorías hemos sido testigos de situaciones dolorosas, desde jugadores que sufrieron desmayos o paros cardiacos y se recuperaron, aunque se han retirado, y otros que han fallecido en la duela, en la banca o cerca de la cancha.

En la Liga Municipal de Progreso hay dos categorías de veteranos: de 60 e Invitados y la de 50 años. En ambas hay seis equipos.

A partir de la muerte de Raúl “El Güero” Rodríguez cambiaron las reglas de la categoría de 50 años en Progreso, pues antes se podían hacer cambios sin esperar el término de un cuarto completo, así durante los cuatro cuartos. Ahora, ningún jugador puede jugar cuatro cuartos, lo máximo son tres, y todos deben jugar cuando menos un cuarto.

Si fui testigo del desmayo y la muerte del compañero “Güero” Rodríguez en el Polifuncional de Mérida, anteayer domingo viví algo similar con el desmayo de un jugador del equipo de Langosteros de Progreso: Miguel Álvarez Ravell.

Minutos antes de las ocho de la mañana “Ravell”, como se le conocía, llegó sonriente para jugar con su equipo Langosteros de Progreso contra Halcones de Mérida. Como cada domingo, saludaba a los jugadores y se detenía a platicar con algunos.

En la categoría de 60 años e Invitados algunos equipos tienen a uno o dos jugadores menores de 60, pero no menos de 57 años, por eso “Ravell” estaba en esa categoría a pesar de tener 59 años. Hay que resaltar que los árbitros y la Liga penalizan con más rigor cualquier contacto físico que se dé entre los jugadores en esta categoría.

En los primeros minutos Miguel Álvarez jugó en su posición preferida, de poste defensor. A pesar de ser de mediana estatura, bloqueba a los jugadores que entraban en triple y peleaba con coraje la pelota. Era de complexión fornida, se podría decir atlética.

A la mitad del primer cuarto Miguel sintió un dolor en el pie y se lo tocó; el árbitro Rafael Durán se acercó y le preguntó si le pasaba algo, respondió que no. Minutos después se llevó la mano al estómago con un rictus de dolor, pero también evitó que se detuviera el juego. En el segundo cuarto se quedó en la banca y el partido en su primera mitad terminó empatado a 27 puntos.

Para el tercer cuarto los jugadores le dijeron que entrara. Cuando él se dirigía a la refresquería que está a la entrada del inmueble, con las manos hizo una señal de negación. Ya en la tiendita “Ravell” pidió un refresco, mientras se lo daban se desplomó, afortunadamente sin golpearse la cabeza.

La noticia se esparció en segundos en el Polifuncional “Morelos”. Dos compañeros médicos del equipo Halcones, Humberto Gutiérrez y Mauro Sánchez, así como el árbitro, Rafael Durán, enfermero naval, le dieron los primeros auxilios mientras llegaba la ambulancia. En unos cinco minutos llegó la ambulancia de la SSY, pero no tenía equipo; se habló a la Cruz Roja y llegó con oxígeno. Después de unos minutos se le logró reanimar y fue llevado al Centro de Salud y luego al IMSS de Progreso.

Sin embargo, no había personal. Sólo una enfermera en el Seguro Social trataba de inyectarlo infructuosamente durante minutos al no encontrar la vena, ante el dolor que mostraba “Ravell”. Después de una hora se dio el pase para el traslado al Seguro de Mérida. Lamentablemente en el trayecto ocurrió un nuevo paro cardíaco y el jugador falleció.

Tanto en el Polifuncional de Mérida como en el “Morelos” de Progreso debieran estar a las puertas sendas ambulancias durante los juegos de veteranos con el equipo necesario para otorgar primeros auxilios en casos de emergencia. La tardanza de las ambulancias, la falta de equipo y personal especializado en estos casos pueden ser la diferencia.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

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