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El “Chino” Manuel

Ricardo Alberto Gutiérrez López (*)

El “Chino” Manuel había llegado directamente desde Cantón, en la Gran China, alrededor del año 1944.

Venía con la ilusión de forjarse una mejor vida, crear un patrimonio estable para luego, hacer venir a su familia consistente en su esposa y dos hijos. Sin embargo, como un giro inesperado que arruinaría sus planes, se suscitó el momento histórico en el cual triunfó La Revolución comunista de Mao Tse Tung en su país natal, por lo cual se cerraron las fronteras de ese país oriental, haciendo imposible que el chino Manuel pudiera mandar por su familia.

Todo el servicio de lavandería en mi casa estaba a cargo de Manuel. Recuerdo con claridad que los sábados alrededor del mediodía se oían los pregones del chino Manuel montado en su coche calesa: “Lichito”… la “lopa”, “Lichito”… la “lopa”.

La casa de mis papás estaba ubicada en la calle 33 entre la glorieta de San Fernando y el Paseo de Montejo a la altura del monumento a Justo Sierra. En esta época a la que me refiero (1956), yo tenía trece años de edad. Prácticamente no había tránsito, por lo cual era muy común que estuviera jugando en la puerta de la casa.

Recuerdo que en época Navideña, era la costumbre del Chino Manuel el regalarme dos “salados chinos” que me parecían deliciosos y que he buscado sin éxito en estos días; no recuerdo si los vendía en algún lugar en especial.

Cierto día, en el mes de septiembre de 1956, se presentó el chino a mi casa, con la cara llena de felicidad y me regaló tres “salados chinos”. Obviamente me extrañó tal regalo porque no era Navidad. Y antes de que le preguntara por qué, me dijo: “El chino está muy contento porque acaba de nacer mi hijo”.

Dudando un momento, me atreví a decirle: Pero Manuel, tu mujer está en China desde hace 12 años y todo ese tiempo tú has estado aquí sin poderla ver. ¿Cómo puede ser posible?

—Eso, “Lichito”, al chino no le importa; lo importante es que mi mujer dio a luz un niño y también será hijo de Manuel. Para Manuel, nada importaba; siempre sería su esposa y los hijos de ella, serían los suyos propios también, punto.

Ese mismo año nos mudamos a Ciudad de México, de la cual no regresamos sino hasta 10 años después. Al volver, traté de localizarlo sin éxito. No sé qué fue de él… nunca supe más del “chino” Manuel.— Mérida, Yucatán.

leconser@yahoo.com

Exdiputado y expresidente del Congreso del Estado

 

Recuerdo que en época Navideña era la costumbre del Chino Manuel regalarme dos “salados chinos”…

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