in

El Mar de los Sargazos: retorno de un problema

feminicida de tahdziú

Un desafío para la industria del turismo

José Antonio Gutiérrez Triay

Esta denominación se escuchó desde la escuela primaria y se atribuía a Cristóbal Colón el acuño de la misma.

Según datos más formales o recientes, resulta que quienes pusieron el nombre fueron los navegantes portugueses durante aquel boom de los descubrimientos de las tierras del Nuevo Mundo.

Esta masa de agua situada en el Atlántico, antes de entrar al Golfo de México y el Mar Caribe, comprende alrededor de 3.500,000 kilómetros cuadrados, es, por tanto, mayor que la superficie de México.

Siempre fue muy dificultosa la navegación para las embarcaciones europeas de vela y de gran tamaño. Se topaban con verdaderos bosques marinos superficiales en esa zona. Los científicos, con seguridad, tienen la explicación de ese capricho de la naturaleza que afecta ahora las bellas playas turquesa de Quintana Roo.

Creo que para los yucatecos no nos es nada extraño, excepto por la magnitud del fenómeno en las costas de la vecina entidad. Es común ver esas algas en nuestras playas, sobre todos después del “mal tiempo”.

En “La Conjura de Xinum”, narración, con fina prosa, de la Guerra de Castas, de don Ermilo Abreu Gómez, dice que para recuperar Bacalar ante los constantes embates de las huestes de Venancio Pec, y ya en poder de los sublevados indígenas la antigua Salamanca de Yucatán, sucedió que: “Para remediar este desastre el gobierno reunió a trescientos hombres y los puso a las órdenes del coronel José D. Cetina, el cual se embarcó en Sisal, navegó por la costa y se detuvo en Chabihau y el Cuyo para limpiar sus calderas y abastecerse de agua y de granos.

“La travesía fue lenta y penosa, pues tuvo que vencer vientos y marejadas y así gastó casi un mes antes de doblar el Cabo Catoche y bajar hacia los mares del Caribe. Al llegar a Cayo Cocina (situado en territorio beliceño) el mar estaba tan lleno de sargazo que las ruedas del buque se pararon enredadas en aquella vegetación. Al fin, el barco ancló en Cayo Hicaco (territorio beliceño) y la tropa saltó a tierra y se internó en la selva”.

No es ninguna novedad, entonces, tener la arribazón del sargazo; dio una tregua que llevó a la zona de confort a los empresarios de turismo y a las autoridades.

Ahora les corresponde actuar, ejecutar medidas, o se les va el negocio que afectará a muchos empleados, al comercio y a la zona en general que depende de la industria turística.— Mérida, Yucatán.

Cronista de Espita

 

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur. Hi omnes lingua, institutis,

Amor por los excluidos

Cartón de Tony: Vila, Renán y Jiménez Pons