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El meme y su nuevo sentido

Es importante alejarse de los teléfonos celulares para disfrutar más de nuestra familia

 

#Hazlo viral

Harnold Oswaldo Pérez Gómez (*)

De cuando la Navidad se compartía de persona a persona, al momento en que también se propaga de “smartphone” a “smartphone”, han pasado ya un par de décadas.

Incluso el valor de oír la voz de alguien muy apreciado, para muchos se ha sustituido por la vista a una imagen animada que se envía en alguna red social. Algo tan real como que ahora el mundo ya cuenta con una definición oficial y adecuada para la palabra “meme”, en usos de internet.

Aún cuando por un ejercicio de connotación, la ya existente para la antropología era aplicable a dicha producción gráfica.

Se trata de una acepción que la Real Academia de la Lengua Española incluyó en su diccionario digital en el presente año.

De 1976, cuando Richard Dawkins presentó el vocablo como la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, de mente a mente o de generación en generación; llegamos a 2019 con un segundo significado.

Una nueva denotación en la que se le reconoce como una imagen, vídeo o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet.

“Meme” cultural o antropológico, el de 1976, y “meme” de internet, el del Siglo XXI, es como también se pueden diferenciar.

Lo cierto es que ambos nos llevan a algo que se comparte, sea de menor o complejo contenido; uno y otro se convierten en canales para propagar un pensamiento, ambos harán una línea de tiempo en ideologías individuales y colectivas.

Entendidos o utilizados para comunicar, para divulgar, la gran diferencia entre estos dos es la trascendencia que tienen para la interacción social. Pues, el de las redes sociales busca divertir y el de la ciencia habla de algo que define la personalidad, los rasgos culturales que derivarán en el carácter de cada persona.

Mejor juntos

Por ello, más que el que se hace viral, entre las masas debiera ser más valorado el “meme” cultural; pues desde esa perspectiva de ciencia es en gran medida el que permite que las tradiciones, por las que muchos alzan la voz, se mantengan.

O tal vez, tendrían que emplearse como aliados al pasar de esa unidad teórica de información a la gráfica divertida que penetra de forma inmediata en la psique de los usuarios de redes; a fin de que las nuevas generaciones conozcan costumbres de antaño.

Habría que terminar de entender que los teléfonos inteligentes son grandes herramientas para estar informados, comunicados y “en línea” con el mundo; más no sustituyen momentos, ni nos brindarán las mismas emociones, sentimientos y satisfacciones que la interacción cara a cara.

Una vídeollamada es muy útil cuando no puedes trasladarte fácilmente a donde se encuentra el otro, pero lo cierto es que un abrazo de Navidad, de cumpleaños o de Año Nuevo expresa mucho más que una o 10 postales de cadena enviadas por WhatsApp o Facebook.

La cena de fin de año, el recalentado, la rosca de reyes, permanecerán más como un recuerdo si en esos momentos nos alejamos de las redes virtuales y nos concentramos en compartir con los presentes.

Licenciado en Comunicación Social de la Uady. hp3883@gmail.com Facebook: Harnold Oswaldo Pérez Gómez / Instagram: @harnoldgomez

 

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