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El pasado no volverá: el país va bien

Deseos contra realidades

Filiberto Pinelo Sansores (*)

Será muy difícil que se concreten los vaticinios catastrofistas de los adversarios y críticos del gobierno de la Cuarta Transformación, encabezado por AMLO, pues éste trabaja a marchas forzadas para sacar adelante al país, con un propósito fundamental: acabar con la corrupción y la impunidad e invertir los recursos públicos que, antes, servían para enriquecer a quienes los manejaban, en programas, obras y servicios en beneficio del pueblo.

En el lapso que lleva esta administración no ha habido un solo caso, documentado con pruebas, no con embustes, de que algún funcionario en el Ejecutivo federal se esté embolsando dinero del erario o producto de “moches”, como ocurría hasta hace poco.

Ningún presidente anterior ha trabajado tan denodadamente, 16 horas diarias, los 7 días de la semana, como el actual, en todos los campos del ejercicio del poder, sea dando instrucciones a los secretarios de su gabinete sobre temas concretos; reuniéndose con empresarios nacionales y extranjeros para concertar acciones de inversión, con dirigentes sindicales de diferentes orientaciones políticas e ideológicas para resolver problemas específicos y convencerlos de acatar las nuevas normas que en materia obrero-patronal y democracia sindical acaban de ser aprobadas o visitando pueblos y ciudades de toda la geografía nacional para hablar ampliamente de todos sus programas, constatar su avance y enterarse de los problemas del pueblo sobre el terreno.

Gracias a las conferencias mañaneras que ofrece tanto a los representantes de los medios tradicionales, impresos, televisivos y radiofónicos, como de páginas de redes sociales, que pueden preguntar sin cortapisa sobre cualquier tema y obtener respuesta inmediata y, si no la tiene, el ofrecimiento de recibirla en breve —de boca del mandatario o del funcionario encargado del área respectiva— los mexicanos tenemos no solo información de primera mano sobre lo que acontece en la vida nacional, sino el contexto en que los sucesos se producen y después se difunden en los espacios informativos, como nota o comentario de opinión.

Es así que el signo distintivo del gobierno actual es la transparencia. Nada se oculta. Todo lo que se hace para mejorar la vida del país o los hechos de corrupción que se descubren al levantar cada piedra del solar de inmundicias heredado, es dado a conocer, a la opinión pública, sin ambages. Algo totalmente diferente a quienes lo antecedieron en la forma de operar. Por más que sus adversarios le echan lodo no sólo sale indemne sino fortalecido de los ataques. Después de siete meses su aceptación es inusitadamente alta si se le compara con todos los gobiernos anteriores a partir de que comenzaron a hacerse mediciones demoscópicas. Con tantos ataques en su contra, si éste fuera como aquéllos, estaría a punto de caer.

Hay quienes identifican la realidad con sus deseos, como los que dicen que la economía no marcha bien, basándose solo en pronósticos de calificadoras, que no están de acuerdo con que el país salga del ámbito de las privatizaciones y de los negocios lucrativos en perjuicio de la nación, y haya entrado en la órbita del interés de las grandes mayorías antes sacrificadas.

Sin embargo existen datos que demuestran que la economía no está mal. He aquí algunos: el peso es la moneda que más se ha fortalecido en el mundo con relación al dólar, en el tiempo que lleva este gobierno; en mayo la inflación fue de 4.3 % menor al 4.5 de igual mes del año pasado; también en mayo aumentó en 5 por ciento el consumo en tiendas departamentales; la inversión extranjera directa se incrementó en el primer trimestre 7%; en mayo, los migrantes enviaron al país remesas por 3 mil 200 millones de dólares, la cifra mensual más alta en la historia; no hay gasolinazos y las tarifas eléctricas si no han bajado, tampoco han subido.

Se trata de un cambio de paradigma en las esferas política, económica, social y cultural de México que, por supuesto, desata resistencias, pero que es necesario llevar al cabo, si de verdad se quiere transformar al país. Nadie desea que regresen los tiempos en que cada obra era una oportunidad de aumentar la riqueza mal habida de los miembros de las cúpulas del poder que, con todo y licitaciones, porque de nada sirven éstas si quienes las hacen son corruptos, se embolsaban fabulosas sumas de dinero.

Todavía hoy los mexicanos pagamos las consecuencias de la corrupción rampante de quienes gobernaron, en la forma de insuficiencia de medicamentos en los hospitales, abandono de cientos de obras inconclusas o el gasto en contratos leoninos que impiden que servicios públicos, como la electricidad, puedan prestarse con eficiencia y a menor precio.

Ejemplos: 1) En noviembre del año pasado se invirtieron más de 90 mil millones de pesos en licitaciones de medicamentos y materiales médicos para cubrir las necesidades del Issste y el Seguro durante 2019; desapareció el dinero y no hay medicinas. 2) La CFE está en litigio con las empresas Carso, IEnova y TransCanadá para reconsiderar contratos por el “alquiler” —alquiler sí, porque a pesar de pagar por ellos, no dejan de ser propiedad del constructor— de 7 ductos que le surtirían de gas natural, por los que ha pagado ya 62 mil millones de pesos, y mientras no se terminen seguirá pagando otros miles de millones más, sin recibir un solo átomo de gas. Si no se echan atrás, la CFE estará “en una posición realmente de quiebra”, ha dicho su titular. Eso sí, hay desvergonzados que echan la culpa de todo lo anterior, no a los causantes, sino a los herederos de la situación.

Si en este gobierno, hay funcionarios del nivel que sea que no encuentran en él lo que esperaban y renuncian, como el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y otros más, están en su derecho, pero eso no será motivo de desandar lo andado y torcer el camino. La sociedad votó por un cambio y éste se está dando, no obstante el poco tiempo transcurrido desde el día de la toma de posesión. Roma no se construyó en un día.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

 

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