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El sustituto del capo

 

Ya anda por ahí

Eduardo R. Huchim (*)

¿Cuál sería el estatus de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera si no pesara sobre México y la mayor parte del mundo el absurdo prohibicionismo impuesto por una distorsionada visión de protección a la salud?

No se vea en mi respuesta una apología del capo y menos de sus delitos, que desde luego deben ser castigados, pero en un mundo donde no estuvieran prohibidas cierto tipo de drogas y avaladas otras también dañinas como el alcohol y el tabaco, “El Chapo” probablemente sería un próspero y respetable empresario que habría amasado una cuantiosa fortuna y habría avasallado a sus competidores, porque su talento exportador llevó sus productos, desde la clandestinidad y venciendo todos los obstáculos, a los consumidores de muchos países del mundo, destacada y obviamente a Estados Unidos. Y en la economía formal, su habilidad en los negocios halló cauces para exitosas inversiones en diversos rubros que sumaron altas ganancias a las ya obtenidas por el trasiego de drogas. Así alcanzó la lista de los más ricos del mundo difundida por la revista “Forbes”.

En vez de eso, este martes 12 de febrero de 2019 Guzmán Loera fue declarado culpable de diez cargos en Estados Unidos y su futuro es de reclusión perpetua, a menos —claro— que pueda fugarse como lo ha hecho antes, algo que se antoja improbable por las generalmente severas medidas de seguridad que prevalecen en las prisiones estadounidenses.

El veredicto del jurado ocurrió luego de un juicio con matices de telenovela o de “reality show” en el que la defensa del capo sinaloense quiso presentar a Guzmán Loera casi como chivo expiatorio y señaló que el verdadero líder máximo del Cártel de Sinaloa no es “El Chapo”, sino Ismael “El Mayo” Zambada García, quien durante décadas ha sido buscado con intensidad aparente por las autoridades mexicanas y estadounidenses, pero nunca ha sido detenido.

Hablo de tintes de “reality show” por varios episodios en el juicio, entre ellos la declaración de amor de la “Chapodiputada” y la respuesta de Emma Coronel, madre de las gemelas de Guzmán Loera, cuando lo vistió de pantalón oscuro, camisa blanca y chaqueta color vino, exactamente igual que ella. Notable es también, desde otro ángulo, el involucramiento de políticos y jefes militares y policiales mexicanos como presuntos destinatarios de altos sobornos, entre ellos el que un testigo atribuyó al hoy expresidente Enrique Peña Nieto.

¿Qué cambia con la prisión perpetua de Guzmán Loera en materia de tráfico de drogas? No mucho, justamente porque ahí está “El Mayo” Zambada para garantizar la continuidad y el exitoso negocio. Y si faltara Zambada, habría otro líder, porque el trasiego de drogas prohibidas es muy rentable para todos, incluso para los países. ¿Podemos imaginarnos cómo se afectaría la economía mexicana sin los millones de dólares que el narcotráfico trae al país?

En este marco, la regulación de las drogas hoy prohibidas es imperativa y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está dando pasos adecuados en ese sentido, al menos en el caso de la mariguana, si bien se precisa evitar absurdos como dosificar la adquisición y consumo, que equivaldría, por ejemplo, a limitar la cantidad de tequila, whisky, cigarrillos o puros que se pueden adquirir en las tiendas.

Subordinación

Para muchos quizá sea celebrable la prisión perpetua de “El Chapo”. Para mí no, porque simboliza la subordinación del gobierno mexicano al líder del prohibicionismo, Estados Unidos, y su incapacidad para obligar al gobierno estadounidense a, por lo menos, frenar el contrabando de armas enviadas para que los mexicanos se maten entre sí. También, porque recuerda la guerra antinarco que le ha costado al país sangre y dolor inútilmente presentes en un prohibicionismo irracional y una guerra insensata que no puede tener éxito, aunque encierren a cientos de capos. Si hubiera duda, hágase un recuento de los capos detenidos y se verá que, pese a su encarcelamiento, el auge del contrabando de drogas continúa. Y fatalmente continuará, a menos que un prodigio divino acabe con la demanda de los consumidores.

Es acertada la respuesta que “El Mayo” le dio al recordado Julio Scherer García en la célebre entrevista publicada en la revista “Proceso” (03/04/10):

El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí.— Ciudad de México.

omnia08@gmail.com

Periodista

 

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