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El tejido social fuerte

Editorial

Acento de Mujer

Lourdes Casares de Félix (*)

Se habla mucho de la descomposición del tejido social como una causa del problema de violencia e inseguridad en México.

Los efectos de la delincuencia nos llevan a cuestionarnos cómo construir capacidades personales y sociales que dirijan el rumbo hacia una convivencia pacífica. El tejido social se puede entender como el grupo de individuos que comparten un espacio determinado e interactúan y se relacionan procurándose ayuda mutua para solventar sus necesidades.

Las personas que conviven en un mismo lugar van teniendo actividades y experiencias en común que las identifican y las unen para tener un sentido de pertenencia y formar comunidad.

La falta de oportunidades de trabajo y desarrollo generan desarraigo y desplazamiento de la población, lo que provoca pérdida de lazos familiares como abuelos, tíos, primos, y afectación en la cultura. La ausencia de estos lazos dificulta constituir una sociedad solidaria. Los vecinos pasan a ser desconocidos que inspiran desconfianza.

La comunidad resulta extraña y se pierde la identidad y el arraigo. Este es un ejemplo de deterioro del tejido social. Si además le sumamos nula participación ciudadana, mala organización y desatención gubernamental, se estarían generando condiciones para la violencia.

Hace un tiempo, las comunidades veían por el bienestar del pueblo y velaban por intereses comunes. Todos se conocían. Las ciudades empezaron a crecer y las personas comenzaron a ver sus intereses y realización personal. El sentido solidario se fue perdiendo y la gente se fue aislando.

La violencia tiene su origen en un proceso de desvinculación social y existencial. Es necesario entender lo que ha ido afectando esta desconexión social para volver a la vinculación armónica para el buen convivir.

¿Qué transformaciones tendríamos que llevar al cabo? Tenemos que renovar las formas de relacionarse y propiciarlas. Sentirse parte de una misma cultura y generar este sentido de pertenencia tan necesario.

Los talleres de capacitación para el trabajo y demás actividades que se ofrecen facilitan que la gente se vaya relacionando y se conozca. El trabajo multifuncional eleva la calidad de vida de los residentes. Las escuelas que propician el encuentro de padres y madres de familia, y las iglesias juegan un papel muy importante para el bienestar de las relaciones sociales de la localidad.

Aunque el origen de los habitantes sea diverso, se pueden ir construyendo tradiciones, generar formas de interacción y formar una nueva identidad comunitaria. Hay que priorizar la construcción de una sociedad encaminada al desarrollo y al trabajo por el bien colectivo.— León, Guanajuato.

acentodemujer@hotmail.com

Activista y escritora

 

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