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Elecciones: perder ganando y ganar perdiendo

Foto: Megamedia

Los saldos no son tan favorables para AMLO

Roger Antonio González Herrera (*)

El domingo 2 de junio se realizaron elecciones en 6 estados de la Republica mexicana y, contra lo esperado, los saldos no son muy buenos para el partido del presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Si bien (según los datos obtenidos del PREP y del INE) Morena obtuvo el triunfo en dos entidades, que son Puebla y Baja California, en términos reales (sumando los votos de los 6 estados), perdió una cantidad enorme de sufragios en todos lados, aproximadamente el 43% comparado con lo que alcanzó el año pasado (cayó del 52% al 29%).

Por el contrario, aunque el PAN pierde dos gubernaturas importantes, cosecha más votos que ningún otro partido (sube del 23% de la votación, al 33.85%).

Partido contra partido, el PAN aventaja en números a Morena sumando los votos de los 6 estados, pues alcanza en total 1.295,236 sufragios contra 1.133,189 del partido de AMLO.

Estos datos no pueden desestimarse, menos si se considera que el PAN arrasó prácticamente en tres Estados donde la participación fue mayor: Aguascalientes, Durango y Tamaulipas. En las dos primeras entidades obtuvo el triunfo en las capitales.

En contraste, Morena obtuvo una victoria pírrica en Puebla. Apenas el año pasado cosechó ahí un millón de votos, de los cuales perdió más de 600 mil en las elecciones del domingo pasado.

De hecho, el PAN tuvo más sufragios en Puebla que Morena (412,019 contra 383,135). De no ser por sus aliados electorales (el PVEM y el PT), Morena difícilmente hubiera obtenido el triunfo.

La protagonista de esta jornada electoral fue, sin duda, la abstención, de alrededor del 77%; salvo el caso de Durango, donde votó el 44% del padrón, y Aguascalientes, donde acudió a las urnas casi el 40% de los convocados, en las otras cuatro entidades sufragó apenas una tercera parte.

Siendo el caso de Quintana el más dramático, con abstención del 78%. Esto es reflejo del hartazgo de los ciudadanos y su desencanto con todo lo que tenga que ver con asuntos de política. Pero también, otorga poca legitimidad a los dos nuevos gobernadores morenitas.

En términos duros, Miguel Barbosa, de Puebla, fue electo por apenas el 14.49% del padrón electoral poblano y el de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, por el 11% del padrón.

El Diario de Yucatán publicó el domingo 9 de junio pasado un interesante análisis sobre los resultados de la reciente jornada electoral y su conclusión es acertada: “Los triunfos electorales del domingo pasado llegan con poca legitimidad. Bajan los votos de Morena y los del PAN aumentan”.

Pero también son un llamado de alerta para los partidos políticos, que quizá no lograron llamar la atención de los electores, ahora más atentos “hacia otros problemas que aquejan al país, entre ellos los derivados de la actuación del gobierno federal, sobre todo en el campo de la economía”.

En resumen, Morena pierde ganando y el PAN gana perdiendo. Y queda claro que, ante la “aplanadora” morenista, el único partido que le puede competir es el PAN.

En consecuencia, Morena no puede “echar las campanas al vuelo” ni asumir actitudes triunfalistas y el PAN tiene que abordar con absoluta responsabilidad el reto que se le presenta, de ser la única opción real y viable ante el populismo desbocado de la “4a Transformación”. Los ciudadanos así lo han dejado en claro en las urnas.

Aunque aún es temprano, el PAN, tiene que encontrar entre sus filas a un líder visible y viable, una cara y una persona que, ante la opinión pública y ante los ojos de los ciudadanos, aglutine todos los esfuerzos y las esperanzas de un cambio real. ¿Quien será? ¿Quizá un gobernador bien calificado en el ámbito nacional por la ciudadanía?— Mérida, Yucatán.

rogergonzalezherrera@yahoo.com.mx

Profesor

 

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