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Emmanuel Sherwell Cabello: Nuestra única arma: el rezo

“Redescubramos en la oración la humanidad que ayuda al prójimo”

Razonando nuestra fe

Hoy pensemos en aquel pasaje de Jesús en Betania, cuando se dispone a resucitar a Lázaro, después de haber llorado por el amigo: Jesús alzó la vista al cielo y dijo: “Te doy gracias Padre porque me has escuchado”.

Esta ha sido su enseñanza precisa: si queremos ayudar a los demás, si pretendemos sinceramente moverles para que descubran el auténtico sentido de su destino en la tierra, es preciso que nos fundamentemos en la oración.

La oración es hoy, como era en la vida de los primeros seguidores de Cristo, la única arma, el medio más poderoso para vencer en las batallas de la lucha interior para perseverar y ayudar a los demás. Un proyecto que nos debe empeñar todos los días, la vida misma, en medio de la calle, del trabajo, con una conversación continua con nuestro Dios.

Por tanto, mientras tengamos ocasión, hagamos el bien, especialmente orando por los demás, por las personas que nos rodean, a quienes encontramos en nuestro camino, que sabemos sufren en estos momentos, que están atrapados por la carencia, el desempleo, las enfermedades, la tristeza, el pecado; rogando al Padre a través de nuestro Señor Jesucristo para que les dé ayuda y la fuerza necesaria en estos momentos que tanto la necesitan.

Redescubramos en la oración la verdadera humanidad que ayuda al prójimo y renueva fructíferamente nuestra confianza en Dios.

Seminarista católico

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