in

Estadio insostenible

¡No a la privatización de los bienes públicos!

Por FREDDY ESPADAS SOSA (*)

 

 

 

Gentilmente invitado por sus directoras en turno, estuve ahí varias veces para compartir saberes y experiencias en sus intensas y emotivas jornadas de aniversario.

Sí, me refiero al espléndido y arbolado predio cercano a la colonia Cordemex de esta capital, donde hasta hace poco funcionó la Benemérita y Centenaria Escuela Normal Urbana que lleva el nombre de ese gigante de la pedagogía latinoamericana que fue don Rodolfo Menéndez de la Peña.

Como se sabe, aquella legendaria escuela fue trasladada al nuevo complejo educativo que se construyó en los terrenos de la Central de Abastos, por lo que el gobierno estatal le echó el ojo y el diente a su antiguo predio, el cual está preñado de una enorme plusvalía que se quieren embolsar rampantemente unos cuantos capitalistas codiciosos y vivales.

Como señalamos más abajo, a juicio del actual Ejecutivo este filón de oro quedó “desocupado para fines públicos” en pleno norte de Mérida y lo pretende privatizar para construir un estadio “ultramoderno” a todas luces insostenible.

Disposición legal

En el Acuerdo número 40 —publicado en el Diario Oficial del Gobierno del Estado el 2 de septiembre pasado y que contiene varios considerandos y apenas un artículo—, se señala con desparpajo “que es necesario desincorporar el predio número 305 de la calle 27 de la colonia Ampliación Revolución, de la ciudad y municipio de Mérida, Yucatán, con una superficie de 5-12-31 hectáreas, en virtud de que ha dejado de tener el uso o destino por el cual se le incorporó al dominio público”.

Por lo tanto, en su artículo único se declara desincorporado dicho predio, “por no ser útil para la prestación de un servicio público”, razón por la cual “pasa del dominio público a ser del dominio privado…”

A contrapelo de la burda disposición contenida en el Acuerdo de marras —que no es más que la obscura privatización de un bien perteneciente a todos los meridanos y yucatecos—, muchos ciudadanos sostenemos que dicho predio puede brindar innumerables servicios de carácter público y de interés para toda la sociedad.

(No me referiré aquí a la insostenibilidad social, urbana, vial y ambiental del monstruo que se pretende construir en ese punto emblemático de nuestra ciudad, en la búsqueda inmoral del pronto enriquecimiento de unos cuantos, pues, por fortuna, ya varios expertos y cuerpos colegiados han comenzado a expresar su fundado rechazo a tamaño despropósito).

Como un ejemplo de lo que se puede hacer con el predio del que se nos quiere despojar a la malagueña, le recuerdo a los ciudadanos que existe un proyecto perfectamente sustentado desde hace más de cinco años, consistente en convertir a la actual Escuela Superior de Artes en la Universidad de las Artes del Estado, magna institución que podría brindar sus inapreciables servicios a la sociedad funcionando en el predio que ocupara la egregia Escuela Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña”.

También podría crearse allá un gran centro cultural que tanta falta le hace al densamente poblado norte de la ciudad, manteniéndolo igualmente como un pulmón verde para nuestra asfixiante urbe.

A estas alturas de la legítima polémica que se ha armado en torno al estadio insostenible, y dado que no podemos dar por consumado el acto arbitrario del poder que aquí cuestionamos, me permito exponer las siguientes interrogantes:

¿Puede el Ejecutivo del Estado con la mano en la cintura disponer libremente de un bien público de altísimo valor económico, social y ambiental, y prácticamente obsequiárselo a sus socios del sector privado?

¿A quiénes consultaron el ciudadano gobernador y su flamante Secretaría de Administración y Finanzas, para decidir sobre el cambio de uso y la subsecuente “desincorporación” y privatización de este amplio espacio público?

¿Porqué el Ayuntamiento PANista que preside por tercera ocasión Renán Barrera Concha se ha prestado a la complicidad para consumar este despojo, traicionando así los intereses más sentidos de todos los meridanos?

¿Porqué han callado la mayoría de las instituciones educativas, de investigación y de la sociedad civil frente a un proyecto a todas luces insostenible y que, amén de los turbios negocios que al parecer se están cocinando a espaldas de la sociedad, propiciará un desquiciamiento en la vida de miles y miles de meridanos?

Éstas y muchas otras interrogantes están saliendo a la palestra a raíz de la obsesión enfermiza por montar un estadio dizque “ultramoderno” que sólo es “sostenible” para los bolsillos de sus conspicuos promotores.

Finalmente, consideramos que sólo hay una manera de salir de este predicamento de alto interés social: realizar una consulta pública para preguntarle a los meridanos dos cosas:

1) ¿Estás de acuerdo en que se desincorpore como propiedad pública y se privatice el predio que ocupaba la Escuela Normal Menéndez de la Peña?

2) ¿Estás de acuerdo en que se construya un estadio en ese sitio?

De esta manera serán los ciudadanos quienes decidan, de manera democrática y participativa, qué destino se debe dar al predio en comento. No es justo ni legal ni moral que unos cuantos aliados del poder político y económico decidan sobre los bienes que son patrimonio de toda la sociedad.

Esperemos que el IEPAC, las instituciones educativas de nivel superior y las organizaciones de la sociedad civil contribuyan a implementar un ejercicio ciudadano de esta magnitud y trascendencia.

¿Es mucho pedir, caros lectores? Pienso que no. Depende de todos nosotros exigirlo. Veremos.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán

 

 

Vila Dosal visita Pisté

El gobernador Mauricio Vila viaja a Pisté

Yucatán en naranja: muere adolescente de 15 años en Tizimín