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Fatal arrogancia

¿El año 2007 en 2018?

Antonio Salgado Borge (*)

Felipe: ¡Sofía! Perdona, no te había visto. Estaba distraído por la emoción. ¿Es que no te has enterado? El PRI ha decidido postular a Víctor Caballero como su candidato a presidente municipal de Mérida. Ahora sí que ya no hay quien nos pare; ¡la combinación de un candidato a alcalde tan cuestionable e impopular como Caballero y de un candidato a gobernador tan débil como Mauricio Sahuí virtualmente aseguran que Mauricio Vila será el próximo gobernador del Estado!

Sofía: Lamento ser aguafiestas, Felipe; pero te recuerdo que en 2007, en la recta final del sexenio de Patricio Patrón Laviada, los panistas yucatecos tenían buenas razones para pensar que Xavier Abreu, su candidato a la gubernatura, ganaría caminando las elecciones de ese año. El gobierno de Patricio había sido relativamente exitoso y Felipe Calderón recién había llegado, “haiga sido como haiga sido”, a la Presidencia de la República. Pero bueno, lo que ocurrió en lugar de lo que se esperaba es de sobra conocido: Ivonne Ortega.

Felipe: Sí, sí ,sí. Todo eso se ha comentado en todas partes y con suficiencia. Es más, te ahorro el esfuerzo. En aquel entonces perdimos porque: (1) éramos gobierno y nos dormimos en nuestros laureles y (2) por un pacto entre Felipe Calderón y el PRI que terminó llevando al PAN a entregar Yucatán. Pero nada de eso ocurrirá este año. Ahora no somos gobierno local ni federal y no hay pacto alguno en el horizonte con Peña Nieto. Ah, y casi lo olvido, a eso hay que sumarle la reprobación al gobierno de Peña Nieto, y el estancamiento de la campaña de José Antonio Meade. No bueno, tal como están las cosas lo único que Vila tiene que hacer es no cometer errores y realizar una campaña decente.

Sofía: Considerando la aprobación de Rolando Zapata, me parece, Felipe, que el PAN yucateco se equivocaría si asume que tiene oportunidades reales de ganar la gubernatura del Estado nadando “de muertito” y sin hacer olas. Para que esto ocurra, se requiere de una versión combativa y aguerrida del PAN y de su candidato que convenza a los indecisos; una versión que por el momento no conocemos. Te pongo mi caso como ejemplo: sabes muy bien que yo soy una ciudadana independiente que razono mi voto y que no me siento representada por ninguno de los partidos existentes…

Felipe: ¿A qué “versión” te refieres?

Sofía: Lo diré más claramente. A diferencia del PRI, el PAN necesita de votantes críticos que, por cierto, cada día somos más. Y a nosotros tu partido sólo nos convence cuando se muestra confrontacional y enarbola la bandera anticorrupción. Además, si hay dos temas que estarán en boca de todos durante las próximas campañas son la corrupción y la impunidad. Es decir, que en Yucatán para que el PAN pueda ganar una elección importante, se requiere que quien sea su candidato sea visto como una posibilidad de transformación real en este sentido.

Felipe: Ah, eso. Bueno, si de imagen anticorrupción se trata, desde luego que Mauricio Vila está perfectamente bien posicionado. Te voy a decir por qué: para empezar, a diferencia de muchos de quienes acompañarán a Sahuí, a Vila no se le conoce ningún escándalo de corrupción. Además, sé de muy buena fuente que el combate a la corrupción será una parte muy importante del discurso y las promesas de campaña de mi partido. En Yucatán, esa bandera nadie nos la disputará.

Sofía: No dudo que esa pueda ser una de las promesas de tu candidato, pero te recuerdo que “la corrupción” y la “impunidad” son fáciles de señalar cuando son retratadas como entidades abstractas y no se asocian con individuos específicos. Cuán fácil será llenarse la boca con estas palabras que hasta José Antonio Meade ya anunció su compromiso de terminar con la corrupción. Lo mismo hizo Rolando Zapata hace cinco años.

Felipe: ¡Por favor! No puedes comparar a Vila con Meade o con Rolando.

Sofía: Y no lo estoy haciendo; al menos no ahora. Sólo digo que esta promesa se ha vaciado tanto de sentido, que incluso quienes forman parte del sistema pueden decir que lucharán contra sí mismos. Para que entiendas a que me refiero, contrasta lo que dicen Meade o tantos otros con lo que dice y hace Javier Corral, un gobernador emanado de tu partido. Corral triunfó en buena medida gracias a una campaña cuya promesa principal fue el combate a la corrupción y el fin de la impunidad. Pero en su campaña éstas no fueron sólo entidades abstractas o conceptos, sino promesas con contenido que incluyo; por ejemplo, justicia y cero-impunidad en el caso del gobierno de su predecesor César Duarte. Y Corral ha cumplido.

Felipe: Qué bueno que mencionas a Javier Corral. El chihuahuense es el ejemplo de que el PAN es la única opción real de combate a la corrupción. Sus investigaciones han llegado a tan altos niveles, que el gobierno de Peña Nieto ha intentado chantajearle restringiéndole el acceso a recursos federales y posiblemente incitando una campaña mediática en su contra. Sin embargo, Corral se mantiene firme en su lucha. Vila se beneficiará de los efectos de este fenómeno.

Sofía: Yo no estaría tan segura. Corral es una excepción dentro del panismo. Por poner tan sólo dos ejemplos, este año el PAN postulará como candidatos a gobernadores de Puebla y Veracruz a la esposa y al hijo de gobernadores impresentables —Moreno Valle y Yunes—. Cómo estará la cosa en Yucatán que aquí la gran disputa de tu partido es si llevar a Raúl Paz o a Joaquín Díaz al Congreso. Pero no nos desviemos. Lo importante para defender mi punto no es hacer un balance de las candidaturas panistas —cuyo saldo sería seguramente negativo—, sino resaltar que la figura de Corral representa un tipo de político echado para adelante en su lucha contra la corrupción y genuino con el fin de preguntarte: ¿Te parece concebible que Mauricio Vila haga una campaña como la de Corral y que, en caso de ser gobernador, como Corral, confronte y persiga frontalmente la corrupción y la impunidad de sus antecesores? De ser así, ciertamente estaríamos ante una faceta de tu candidato y del PAN local que no conocemos.

Felipe: Bueno, tanto así no sé. Pero es necesario llegar a tanto. Pero menos corrupto que el PRI, y por tanto mejores que los priistas, seguro somos.

Sofía: Y mi punto es justamente que repetir mantras “sin llegar a tanto” no será suficiente porque la diferencia es mucho más difícil de ver de lo que supones. El verdadero combate a la corrupción y la impunidad no consiste en ser moderado o en portarse decorosamente; éste sólo puede ser efectivo cuando se llega hasta el fondo del problema, sin importar lo que se encuentre en el camino. Pero el mensaje que ya han empezado a enviar algunos de tus compañeros es el contrario. ¡Y no sería la primera vez!

Felipe: ¿A qué te refieres?

Sofía: Me refiero a dos puntos en específico: (1) durante la campaña de Xavier Abreu en 2007, el PAN pretendió ganar preservando -es decir, renunciando a su vocación hasta entonces renovadora-. Además, en aquel entonces (2) la imagen de tu partido se deterioró seriamente por la arrogancia y por la desfachatez de algunos de sus militantes, que presumían a los cuatro vientos lo que serían capaces de hacer y repartir una vez refrendada la gubernatura para su partido. Me parece que, este año, ambas sombras han empezado a asomar en el horizonte.

Felipe: Yo creo que estás mal interpretando a mi partido, Sofía. Es normal que (1) Vila haga una campaña conservadora sin ataques y con base en propuestas, y (2) que algunos panistas busquen recaudar fondos o que se muestren optimistas de que llegarán a ocupar puestos clave. ¿Quién no lo hace? ¡Tenemos que ganar! Pero bueno, en todo caso, suponiendo que lo que dices es cierto, ¿qué vas a hacer? ¿votar por el PRI?

Sofía: Por el momento, sé que no votaría por el PRI, lo que no sé es por qué tendría que votar por el PAN. Creo que la prioridad para solucionar muchos de los problemas de Yucatán es tener un estado menos corrupto. En este sentido, Mauricio Vila pondría un claro mensaje de distinción en diversas formas, empezando por el anuncio del que sería su gabinete. Sin embargo, por lo que he visto, por el momento no alcanzo a entender cuál sería la diferencia en caso de ganar la gubernatura.

Felipe: La diferencia es obvia: ¡el PAN es diferente porque no es corrupto como el PRI! La gente lo sabe y es eso lo que nos hará recuperar la gubernatura.

Sofía: Es verdad, Felipe, que justificadamente o no muchos yucatecos aún esperan que el PAN local sea distinto al PRI. Pero los tiempos han cambiado; tu partido ya nos ha gobernado. Y si este año el PAN no confronta a los corruptos, promete acciones específicas y sistémicas para combatir la impunidad desde su campaña, y nos muestra un equipo verdaderamente creíble y respetado, la diferencia de la que hablas, si existe, es una que probablemente sólo alcanzarán a distinguir los panistas.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

 

 

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