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Feliz día los que realzan el nombre de sommelier

Foto: Megamedia

José Carlos Palacios Sommelier

El pasado lunes 3 de junio se celebró el Día Mundial del Sommelier, ya que se cumplieron 50 años de la creación de la asociación de sommelier internacional en la ciudad de Reims, en Francia, en el año de 1969.

Esta organización sin fines de lucro tiene como objetivo desarrollar y promover la profesión de sommelier en todo el mundo.

Parece que ser sommelier está de moda, hay algunos que realmente tienen pasión por el vino y otros más que realizan una escueta plática de vinos y se sienten importantes; otros “hacen un show” en oler las copas con vino y descubrir aromas totalmente desconocidos para los mortales que asisten a las catas, haciendo quedar a los comensales como ignorantes que buscan en vano al interior de la copa aromas como “trufas de un bosque de Hungría” cuando realmente a este pseudo catador jamás haya estado allí.

Estas actitudes asustan a la gente y demeritan la labor que los cientos de profesionales hacemos y de verdad, cada día me sorprende más la cantidad de gente que se quiere dedicar a esto y se sienten llamados por los dioses del Olimpo, pero un papel o un pequeño curso no te da las tablas para ser digno de llamarse sommelier.

Si uno desea abrazar esta profesión, se debe preparar a diario, leyendo e informándose; no es bueno que un supuesto profesional del vino se embriague cuando la cata o la demostración de vinos haya concluido; he visto penosamente a “colegas” en muy mal estado etílico y eso resta credibilidad a nuestro trabajo.

Ahora bien, ¿cuál es la función de un sommelier? Mencionaré algunas: un sommelier es un especialista en vinos, que, en un restaurante, hotel u otro tipo de establecimiento, recomienda a los comensales qué bebida elegir de acuerdo con el plato en cuestión.

Lo que hace el sommelier, por lo tanto, es dedicarse al estudio de los vinos, para estar en condiciones de realizar sugerencias a los consumidores. Puede decirse que el experto se pone en el lugar del cliente y elige el mejor vino según la ocasión.

En teoría, el sommelier debe ser objetivo y recomendar el vino de acuerdo a sus conocimientos, sin importar la bodega o el productor.

La función del sommelier es conducir al comensal a disfrutar de los vinos, que queden encantados de lo que están degustando y que además de llevarse un buen sabor de boca, salir del lugar habiendo adquirido una maravillosa experiencia y un cúmulo de historias relacionadas con el vino.

El sommelier también trabaja armando la carta de vinos, pensando equilibradamente en los alimentos que allí se dan; esto es una tarea rutinaria y maravillosa al ver las caras de los comensales disfrutando de una buena copa de vino.

Los profesionales del vino deben saber pronunciar bien los nombres de las etiquetas y las variedades de uvas de todo el mundo; saber al menos dos idiomas para poder desenvolverse más y tener un vasto conocimiento de las regiones vinícolas (ubicación, altura, humedad tipo de suelo, etc.), conocer el gusto de los comensales y por sobre todas las cosas, amar profundamente la profesión.

Para todos ellos en su día levanto mi copa.

Salud y a seguir difundiendo el mundo vinícola.

 

Debacle melenuda: 8-0

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