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Festivales y su objetivo

Editorial

El Macay en la cultura

Rafael Alfonso Pérez y Pérez (*)

Los festivales de promueven la diversidad atraen vecinos al diálogo, aumentan la creatividad, ofrecen oportunidades para el orgullo cívico, mejoran nuestro bienestar psicológico en general (David Binder)

De los eventos que pueden resultar más caros y menos redituables para el aspecto cultural y educativo están los festivales bajo cualquier pretexto: aniversario de un lugar, onomástico de algún prócer o artista, carnavales, géneros artísticos, los dedicados a los astros celestiales, cambios de estación o de usos horarios, etcétera.

Los festivales tienen el reto de provocar un impacto social y que su programación irrumpa en los espacios públicos para que la sociedad los haga suyos, creando una mayor conciencia del papel de la cultura en la vida cotidiana a través de su accesibilidad y, con ello, apuntalar un cambio en el modelo cultural y, desde luego, ampliar la economía local.

Si bien la noción de festival alude a una celebración o festejo, éstos son eventos que incluyen diversas manifestaciones artísticas y suelen ser, o deben ser, encuentros culturales en los cuales los participantes, creadores o ejecutantes presentan al público obras o realizan alguna actividad cultural. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha realizado un reconocimiento a los festivales en la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Mundial Inmaterial, y los concibe como parte del patrimonio de la humanidad, ya que están constituidos por aquellos elementos invisibles que residen en el espíritu mismo de las culturas, por lo cual, cuando los festivales son adoptados por las ciudades, pasan a ser parte de su patrimonio intangible.

Algunos se desarrollan como concursos de talentos o de producciones artísticas: canto, cine, piano, danza, teatro, etcétera; asimismo, su asistencia puede ser mediante una contraprestación económica (con pago) o de acceso libre y gratuito. Sin embargo, la gratuidad es un tema relativo, ya que si son organizados por una instancia gubernamental los costos de producción y realización indudablemente impactan fuertemente en el erario, salvo que sean auspiciados mediante patrocinios de marcas comerciales.

El abuso en su realización y el dispendio de los presupuestos los ha puesto en la mira de la ciudadanía que los percibe como simples espectáculos, especialmente por la comunidad cultural, ya que siente que existe una saturación de estos eventos que no benefician educativa o culturalmente a la población, como tampoco propician una derrama económica entre los creadores (especialmente los de artes escénicas) que, ante la actual crisis global, han visto mermado sus ingresos. Asimismo, no crean oportunidades laborables y perjudican el circuito de escenarios, promotores independientes y foros privados que, ante la oferta de gratuidad, ven afectadas sus entradas de público.

Si bien los festivales pueden convertirse en un espacio de oportunidad gubernamental para el descubrimiento, presentación y promoción de talentos locales, el intercambio cultural y la promoción turística, su preparación debe ser estudiada basándose en los fines que éste cumplirá para la población o público, previo análisis y diagnóstico de un comité o cuerpo colegiado experto, que no dé lugar a la opacidad en los costos, organización de los eventos (selección de artistas) y las motivaciones de las contrataciones (pago de infraestructura). Concluidos éstos, su evaluación y análisis, así como un informe transparente de lo erogado, fomentará un avance progresivo y serán más atrayentes a los patrocinios.

Los gestores y los funcionarios culturales cuentan con pocas herramientas administrativas y gerenciales (estructura), por lo que, para que éstos puedan ser sustentables sin que su contenido decline y presenten eventos con las mejores condiciones de recepción del público, deben contar con apoyo gubernamental e indudablemente la imparcialidad de su organización debe recaer en comités autónomos, así como contar con un marketing (investigación de mercado) que satisfaga a un público y una comunidad cada vez más conocedora y exigente.

Director del Museo Fernando García Ponce-Macay.

 

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