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"Doble fake new o La Guerra de los Mundos"

Franck Fernandez

Por Frank Fernández Estrada

Hoy les quiero narrar la historia de un episodio que tuvo lugar en los Estados Unidos una noche de Halloween, la noche del domingo 30 de octubre del año 1938. Pero, para que lo podamos entender, debemos primero hablar del contexto histórico de ese momento, pues este contexto ayudó en mucho en el desarrollo de los acontecimientos. Hacía poco había terminado la guerra civil española, que muchos aseguran fue un ensayo de la guerra mundial que estallaría pocos años más tarde. Inglaterra había claudicado ante Hitler en un vergonzoso acuerdo en la ciudad de Munich mediante el cual le entregaba de facto toda Checoslovaquia para su adhesión a la Alemania nazi.

El mundo también tenía miedo al eventual avance del comunismo y a las simpatías que este régimen podía generar entre los ciudadanos. Estados Unidos, con mucha dificultad, salía del horrible golpe de la gran depresión económica de 1929. Pues bien, una vez explicado el contexto histórico pasemos a los hechos. Debemos entender que fue precisamente ese texto histórico lo que le dio relevancia a lo que ocurrió esa noche de Halloween de 1938.

La radio ya era un objeto fuertemente apreciado en los hogares, y no solo de los norteamericanos, sino también de toda la clase media del mundo, con el consiguiente deterioro de las ventas de los periódicos que, hasta ese momento, era el principal medio de comunicación de las noticias. A diferencia del periódico, los radioescuchas tenían la facilidad de la inmediatez con la que se producían los acontecimientos, también transmitían emisiones de variedades, conciertos de música clásica y popular en directo desde un teatro o desde el salón de algún famoso hotel y también transmitían los eventos deportivos. Todo eso llevó a la preferencia del público por la radio sobre la prensa escrita.

Este domingo, desde la ciudad de Nueva York, la estación de radio CBS debía transmitir la dramatización de una novela. Estaba a cargo de un joven de 23 años llamado Orson Welles, ya conocido como director de teatro en la Gran Manzana. Era el director del grupo de teatro The Mercury Theatre on the Air y tenía la misión de llevar a los radioescuchas cada domingo la adaptación de una conocida obra de la literatura universal.

Incluso en la prensa, que en aquella época informaba los horarios de los programas radiales como aún lo hace hoy con los programas de televisión, se informó que a las 9 de la noche por la CBS se transmitiría la obra La Guerra de los Mundos, obra de Herbert George Wells, casualmente del mismo apellido del personaje principal de la crónica de hoy. H. G. Wells, como es más conocido, fue un escritor inglés de finales del siglo XIX al que le debemos obras tan conocidas como La Máquina del Tiempo, El Hombre Invisible, La Guerra de los Mundos, La Isla del Doctor Moreau y La Guerra en el Aire, todas obras de ciencia ficción premonitorias de un posible futuro.

Pues bien, nuestro Orson Welles tenía competencia esa noche en el espectro radial. En otra emisora también muy importante de la época se transmitía un programa de variedades con un ventrílocuo muy conocido y muchas personas prefirieron seguir su programa y no el de Wells. De hecho, ni sabían lo que se transmitía por la CBS. Quiero señalarles que, al comienzo del programa, Welles específico que se trataba de la escenificación de una obra de teatro. Esta información se repitió más adelante. Pero, en momentos de publicidad y de espacios musicales, los oyentes del ventrílocuo pasaron al dial a la CBS, donde se estaba transmitiendo la programación de Wells. Repito, no habían escuchado las dos advertencias de que se trataba de una escenificación.

Lo inusual del hecho es que Wells decidió interpretar la adaptación de la novela como si se desarrollara no en la Inglaterra victoriana de la obra original del escritor, sino en esos momentos y en los campos de Nueva Jersey, como si se tratara de noticias. Todavía estaba fresca en la memoria de todos el accidente del Zeppelin alemán Heidelberg y todos recordaban con la emoción y el llanto que el periodista narraba los acontecimientos en directo por la radio.

Todo comenzó como a las 7:20 de la noche transmitiendo lo que aparentemente era una entrevista desde un observatorio en la que un científico informaba que desde la superficie de Marte se observaban grandes explosiones de gas. Incluso el pseudo científico llegó a afirmar que se trataba de hidrógeno. También dijo que rayos azules viajaba a una velocidad vertiginosa hacia la Tierra, tranquilizando al mismo tiempo a los radioescuchas por el hecho de que Marte estaba a más de cuatro millones de millas de distancia y que no había ningún tipo de peligro para los habitantes de nuestro planeta. A las 9:00 empezó la transmisión en sí como si fuera desde un pequeño pueblo de Nueva Jersey, Grover’s Mill.

En la transmisión se entrevistaba a un granjero en cuyas tierras había caído un inmenso bólido. Pronto descartaron que se trataba de un meteorito por la forma del objeto. Los acontecimientos fueron avanzando en la medida en que desde el objeto salían marcianos que con rayos que quemaban a cuantas personas u objeto tuvieran delante. Narraban cómo los invasores se dirigían hacia Nueva York emitiendo no solo los rayos destructores sino también gases negros que hacían que las personas se ahogaran. Todo esto con la intensidad de una descripción como si fueran hechos reales. Con claridad pudieron escuchar los radioescuchas las últimas palabras de uno de los periodistas ahogado por los gases negros. Al final de la emisión, por tercera vez, se precisó que era la adaptación de la obra del conocido escritor inglés.

A la mañana siguiente, los periódicos sacaron todo su rencor hacia la radio, anunciando que tan irresponsable transmisión había causado el suicidio y el espanto de miles o incluso de millones de norteamericanos. Ahí comenzó el escándalo. Hubo incluso personas que llevaron ante los tribunales a la CBS y a Wells pidiéndoles enormes cantidades de dinero por el susto que habían tenido. Hasta ahí la primera fake new.

Pero aquí viene la segunda fake new. Después se descubrió que realmente no muchas personas habían escuchado el programa. Entonces la CBS no era una estación nacional y las radioemisoras amigas no se habían conectado a las ondas de la estación de New York para su retransmisión. Todo había sido deliberadamente exagerado por la prensa escrita en detrimento de la radio. Evidentemente, todo esto sirvió de publicidad a la CBS. Claro está, Orson Wells ofreció disculpas en su nombre, en el nombre de su troupe de teatro y en el de la CBS.

Este joven de 23 años, conocido solo por los amantes del teatro de Nueva York, tuvo una inmensa publicidad internacional y recibió una muy jugosa proposición de la empresa RKO de Hollywood proponiéndole la realización de una película por año en la que él mismo sería el intérprete principal. Este fue el comienzo de la carrera cinematográfica de Orson Wells que nos legó después de estos eventos películas de la importancia de El Ciudadano Kane y muchas otras más. La vida, tanto personal como profesional de Wells, tuvo muchos altos y bajos. Fue amante de muchas de las más hermosas mujeres de Hollywood del momento y falleció en 1985.

Así que ya lo sabe. En estos momentos en que, gracias a las tecnologías modernas, cada cual puede dar cualquier información, le recomiendo bien informarse del origen de cualquier fake new antes de entrar en pánico.

*Traductor, intérprete, filólogo. Correo altus@sureste.com

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