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Franklin Recio: El tipo de cambio en México

En México, el valor del peso está respaldado por la producción de bienes y servicios. Como en cualquier empresa, existen activos, pasivos y capital. En el juego de las reservas internacionales, Banxico nos dice que éstas aumentan, pero ¿estamos bien al celebrarlo?

Las reservas se forman por una serie de medidas consistentes en que como guía deben tener en cuenta al menos 90 días de pagos internacionales; es decir, las reservas están para cumplir con obligaciones de corto plazo en el exterior. Mientras más grande es una economía, más reservas tiene que acumular y el ritmo de acumulación debe, al menos, estar relacionado con el incremento de población. Desafortunadamente, es posible notar que tras un pico a mediados de 2015, las reservas bajaron, pero aún no se recuperan totalmente.

Por otra parte, hay pocas variaciones del tipo de cambio. En un sistema de libre flotación el tipo de cambio queda sujeto a la oferta y la demanda. Pero hay que recordar que la Comisión de Cambios es el órgano encargado de la política cambiaria en el país. Ellos determinan a qué precio se hacen las colocaciones de dólares en el mercado y, por tanto, tienen capacidad para ajustarlo. Entonces, ¿por qué las reservas aumentan poco y el tipo de cambio está sólido? Aquí entran en juego las decisiones del gobierno, como hacer uso de la línea de swaps con Estados Unidos.

Mas allá del impacto de la pandemia, que se nota fuerte dentro de las finanzas del país, por ejemplo, al reducir el producto interno bruto (PIB) del país en cerca de 18%, el forzar el tipo de cambio causa dos desajustes. Uno, el de las exportaciones, pues hay países que nos compran menos porque los precios son altos, y en las importaciones, porque los insumos que compramos en el exterior para poder transformarlos y vender cosas al exterior, también nos salen más caros. De manera que el tipo de cambio solido nos daga doblemente y por eso no es muy deseable que digamos. El problema es cómo activar el crecimiento de nuestras reservas, la economía y ajustar el tipo de cambio de manera que nos coloque en mejor posición de vender al exterior.

Para ello es necesario que el gobierno abandone las ideologías y se ajuste a los hechos. Cuidar la inflación, dejando de lado un impuesto extra a las gasolinas, dejar de estimular el tipo de cambio a la baja, permitir acumular reservas internacionales a la velocidad adecuada y formar una política de estímulos nacionales contra la pandemia, con un valor de por lo menos 10% del PIB, estimulando a las empresas por igual para que tengan visión global y sean exportadoras, dejando de lado la visión introspectiva. Solo así dejará que la apertura económica convertirse en el motor de la recuperación del bienestar de las familias mexicanas. —Mérida

Doctor en análisis estratégico y desarrollo sustentable por la Anáhuac campus Mayab

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