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Función paterna

Rubén Osorio
Rubén Osorio

Por Rubén Osorio Paredes (*)

Siendo muy jóvenes, Ana y Juan tuvieron una relación de la que nació un hijo. Juan rehúye a su responsabilidad y se niega a registrar al niño como hijo suyo.

Ante esta situación Ana decide, con el apoyo de su familia, continuar con sus estudios universitarios y criar sola a su hijo sin el apoyo moral y económico de Juan, el padre biológico.

Ana siente mucha incertidumbre sobre el futuro del menor y la obligación que Juan tiene para con él, por lo que se pregunta: Si Juan nunca quiso reconocer a su hijo antes, ¿puedo emprender algún procedimiento para que cumpla con su responsabilidad paterna hoy? ¿Todavía se puede buscar el reconocimiento años después? ¿Cómo acredito ahora que él es el padre, ya que no lo quiere reconocer? ¿Habrá algún procedimiento para obligarlo a realizarse la prueba de ADN? ¿De acreditarse la paternidad, qué derechos tiene mi hijo?

¿Qué puede hacer Ana? Ella necesita emprender un juicio de paternidad, el cual es procedente en aquellos casos en que el padre biológico se haya negado a reconocerlo; por tanto, es indispensable la elaboración de una prueba biológica, la cual a través de un estudio genético se pueda demostrar o excluir la paternidad.

¿Y si Juan no acude a hacerse la prueba genética?

El demandado que sin causa justificada se niegue a someterse a dicha prueba biológica dispuesta por el juez o tribunal, será tenido por confeso en relación con la paternidad que se le acusa. Una vez acreditada la paternidad, entonces surgen los derechos y obligaciones inherentes como el pago de una pensión alimenticia y el derecho de convivencia.

Los progenitores, aunque no se encuentren unidos en matrimonio o concubinato, tienen la obligación de reconocer a los hijos y con ello tomar conciencia de la responsabilidad y consecuencias que eso implica.

Los hijos no reconocidos tienen el derecho a llevar ambos apellidos de sus progenitores, así como la facultad de investigar en cualquier momento la paternidad, mediante pruebas biológicas y sin ningún requisito previo, con el fin de que sea reconocido como tal y reclamar sus derechos hereditarios o alimentos

Como siempre hemos escrito, el deber de proporcionar alimentos a los hijos más que una obligación jurídica es una verdadera obligación moral. Un niño necesita convivir con su padre y una pensión alimenticia digna que le garantice un mejor futuro.— Mérida, Yucatán.

Abogado

 

 

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