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Gaby Vargas: La vida es justo así...

Foto: Megamedia

Así es la vida… escuchamos o decimos la frase a manera de justificar los eventos que experimentamos o para darle salida fácil a una situación que no llegamos a comprender del todo.

Sin embargo, hay un momento en nuestro vivir en el que esas palabras que escuchábamos y repetíamos con indiferencia de pronto cobran un significado más profundo y comprendemos su sabiduría.

Desde la época antigua los chinos llegaron a la conclusión de que todo lo que existe en el universo existe gracias a la oposición. La luz y la oscuridad, lo femenino y lo masculino, el bien y el mal, la fuerza y la debilidad, etc. Jung extiende este concepto al amor y desamor, a la vida y la muerte, a las pérdidas y las ganancias de la vida. Nos dice que todo tiene su contraparte. Hoy y siempre hay opuestos y es gracias a esta polaridad que progresamos.

Así es la vida… el progreso se da cuando por una tensión decido hacer algo para eliminarla o resolverla. Nuestra tendencia natural es vivir solo lo bueno y eliminar la tristeza. Sin embargo, cuando la tristeza nos toca nos damos cuenta que en ella también se encierra una semilla de esperanza. Nos da la oportunidad de reflexionar, de entender aspectos que antes no comprendíamos o siquiera veíamos. Lo cierto es que oscilamos entre uno y otro polo, y el hecho de buscar el equilibrio es lo que nos da la sabiduría.

Decía Jung que a cada pérdida corresponde una ganancia y viceversa.

Así es la vida… nos damos cuenta entre otras cosas que vivir es una serie interminable de pérdidas y ganancias. Nacemos y experimentamos el mundo y lo que significa sentirse amados y alimentados: enorme ganancia. Al mismo tiempo, perdemos la comodidad y la seguridad que significa el vientre materno. Descubrimos el frío, el hambre y el dolor. Cuando empezamos a caminar, ganamos libertad pero perdemos el abrazo y cercanía constante de nuestros papás. ¿Recuerdas la nostalgia de dejar atrás la etapa universitaria y sentir la responsabilidad de ganarnos la vida? Y así continúa una historia sin fin, que no cabría narrar. Ritos de paso, momentos de transición en los que confrontamos la serie de pérdidas y ganancias de las que está hecha la vida. No es fácil aceptarlas como vienen, es difícil y, al mismo tiempo, de gran aprendizaje.

Así es la vida… las pérdidas en el camino son determinantes para cada uno de nosotros. ¿La ganancias? Las encontraremos en la medida que le hagamos honor a nuestro duelo, de otra manera estamos en la negación y en el enojo, para después dar el paso y poco a poco encontrar los beneficios.

Así es la vida… nos toca rendirnos con serenidad, gracia y humildad a los planes que ella tiene para nosotros. De resistirlo viviremos en una lucha inútil que no ganaremos. Se trata de adaptarnos a los cambios y aprender las lecciones.

Es muy importante hacer conciencia de que toda ganancia tiene un precio. Lo interesante es que si solo contemplamos la ganancia fácilmente podemos “marearnos”, perder piso y vivir un mundo de fantasía. Y si nos concentramos solo en las pérdidas de una situación, construiremos nuestra propia cárcel.

En el momento de la pérdida no es nada fácil descubrir la ganancia, a veces requiere escarbar y buscar, pero la ganancia ahí está, siempre está. Depende de nuestra mirada encontrarla.

De la misma manera, para avanzar en la vida tenemos que hacer renuncias: las renuncias son el lado sombrío de la ganancia. Sí, vivir es arriesgarnos y a mayor riesgo mayor posibilidad de perdida, pero... así es la vida.

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