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¿Ganó o perdió AMLO?

Resultados electorales

FREDDY ESPADAS SOSA (*)

Los resultados preliminares de las pasadas elecciones intermedias, si bien no muestran un viraje radical en la configuración política del país, en cambio sí marcan un ajuste significativo en la distribución del poder en los ámbitos nacional y estatal.

En el plano nacional, no se puede hablar de una derrota de Morena y del presidente AMLO, como de manera arrogante pregona a los cuatro vientos el presidente nacional del PAN, Marko Cortez, vocero oficial de la coalición “Va por México, quien se hizo acompañar de los achicopalados líderes del PRI y del PRD.

Sin dejar de reconocer el serio retroceso que tuvo Morena en Ciudad de México y la cierta recuperación del PAN en la Cámara de Diputados, es preciso señalar que, de acuerdo con las cifras actuales del PREP, el blanquiazul ganó por sí mismo apenas 33 diputaciones de mayoría (con el 7.86% de la votación), en tanto que Morena en solitario triunfó en 64 distritos federales (con el 13.43% de los sufragios).

La coalición opositora “Vamos por México”, encabezada por el PAN, ganó en 65 distritos, en tanto que la coalición “Juntos Haremos Historia”, encabezada por Morena, resultó victoriosa en 119 distritos. En cifras globales, y siempre refiriéndonos a los 300 distritos federales de mayoría, el PAN y su coalición en conjunto sumaron 98 curules (con 15 millones 882 mil votos, el 33.61%), en tanto que Morena y su coalición ganaron 183 escaños (con 18 millones 678 mil sufragios, el 39.54%).

Otro elemento de alta relevancia para la redistribución del poder en la compleja geografía política del país, es sin duda alguna el triunfo de Morena y su coalición en 11 de las 15 gubernaturas en disputa, lo cual representa a todas luces una mayor implantación territorial del proyecto de la 4T, toda vez que ahora el partido de AMLO pasará a gobernar en 18 entidades federativas.

Con estos resultados generales —a los que habrá de sumar los incontables municipios y diputaciones locales ganados el pasado 6 de junio— puede afirmarse que AMLO y su partido resultaron políticamente triunfadores, máxime si tomamos en cuenta que se enfrentaron no sólo a una coalición antinatura llamada “Va por México”, sino también a la fuerza aparentemente invencible de los llamados poderes fácticos: medios de comunicación dominantes, oligarquía económica, intelectuales y editorialistas adictos al viejo régimen, jerarquía católica, etc.

Lo arriba señalado ha sido corroborado con creces nada menos que por el senador Gustavo Madero Muñoz, un auténtico ícono del panismo nacional: “Los que queríamos frenar a Morena… ¡tenemos muy poco que celebrar! Es un autoengaño afirmar que le quitamos la mayoría calificada a AMLO para impedirle modificar la Constitución…Aunque nos duela reconocerlo, Morena y sus aliados seguirán aprobando el presupuesto, todas las iniciativas y cambios legales que quieran, con sus propios votos, y podrán modificar la constitución y los nombramientos si convencen a unos cuantos legisladores del PRI o MC... Lo que no nos atrevemos a reconocer es que Morena y sus aliados mantienen la mayoría de las curules en la Cámara de Diputados, en el Senado y en las legislaturas locales. La alianza PAN+PRI+PRD sólo logró quitarle 34 de los 218 distritos que obtuvo Morena en 2018. Nuestro objetivo real: ‘Crear una nueva mayoría opositora’, no se logró. Morena sigue siendo mayoría y el partido con mayores preferencias a nivel nacional”. (SinEmbargo, 9 de junio).

Mención especial ameritan los resultados electorales en nuestro estado y su capital. Es innegable el triunfo casi arrollador del PAN y sus aliados, tanto en Mérida como en los municipios del interior. Por sí mismo y en alianzas que hizo con el PRD y el Panal, el PAN gobernará en 47 municipios, entre ellos los más grandes del estado.

Pero reconocer la prevalencia del panismo en las preferencias del electorado yucateco no debe impedir apreciar otros cambios políticos que arrojó la pasada justa electoral, y cuya modesta dimensión no debe restarle importancia a su previsible impacto en la vida pública del estado. Me refiero al triunfo de Morena en los distritos federales II (Progreso) y V (Ticul), en tanto el caso del III distrito (Mérida), todo parece indicar que el litigio llegará a los tribunales federales. Asimismo, el guinda ganó por mayoría la diputación local del VIII distrito (Umán), que ocupará la ex diputada Jazmín Villanueva Moo.

Igualmente, Morena se erige en la segunda fuerza política de la entidad, desbancando al viejo PRI de esa posición. Es de destacarse que, en medio de su descalabro general, al tricolor aún le queda un poco de reserva de oxígeno político: gobernará en solitario y en alianza con el PRD y el Panal en 40 municipios, en tanto que Morena pasará a dirigir 7 ayuntamientos y el PRD lo hará en 3.

Finalmente, el Congreso estatal estará integrado por 14 diputados panistas de mayoría y 11 legisladores de los otros partidos: 4 de Morena, 3 del PRI, y un legislador de PRD, MC, Panal y Pevem.

Tal es el panorama general de la nueva configuración del poder político en México y en Yucatán. Sin duda, vivimos tiempos nuevos, tiempos de cambio. Veremos.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán

 

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