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Gobiernos pequeños

Editorial

Crisis gigante

Miguel Ángel Pat Xuluc (*)

Amanece y por diferentes medios nos sentimos acosados por la confrontación entre adversarios de un nivel de gobierno o del otro, cada uno usando sus mejores estrategias de distracción para tapar su inacción ante la crisis que se está viviendo.

Resulta redituable esa confrontación abanicada por funcionarios y simpatizantesde cada lado, y “logran” en parte sus objetivos de distracción. A cada rato sacan sus “cajas chinas” como “cortinas de humo” ante esta crisis de salud y también económica.

Como ciudadanos no radicalizados con ninguno, procuramos buscar la objetividad al momento de señalar o cuestionar lo que por sentido común se está palpando. No somos infalibles ni dueños de ninguna verdad absoluta, pero a pesar de eso recibimos como respuesta el reproche del bando en cuestión, peor aun cuando salimos a manifestarnos en forma libre y respetuosa.

Por motivos de trabajo, por una parte y por labor social cívica, por otra, nos topamos con la cruda realidad que no ven quienes son funcionarios, con sus honrosas y muy escasas excepciones.

Esta realidad está en el desempleado o desempleada que busca cómo allegarse de unos pesos para llevar algún alimento para la mesa de sus hijos; estos desempleados que por su edad no están en ningún programa de apoyo municipal, estatal o federal, o bien están en la economía informal y viven al día.

Y no están porque hemos comprobado y denunciado que varios de esos apoyos no se les otorga a quien más lo necesita, sino al que esté mejor relacionado con su color partidista. Un ejemplo de esto fue desnudado por la pasada tormenta tropical “Cristóbal”: las miles de acciones de vivienda anunciadas con financiamiento tripartita no les llegaron a quienes debía, allá están las fotos de funcionarios posando con esa gente humilde y sus caseríos denunciando que jamás los han tomado en cuenta, a pesar de ser encuestados por los diferentes niveles de gobierno.

Retomando el marcado señalamiento en redes “quédate en casa” y el menosprecio mayúsculo a quienes por necesidad no lo hacen (aclarando hay quienes por necedad no cumplen), vemos que no hay otra alternativa para ellos y son víctimas del señalamiento social en redes y estos no pueden defenderse, pues no acceden a redes ni mucho menos consumen las confrontaciones “distractoras oficiales”.

El “quédate en casa” para estos miles de desempleados estaría funcionando si los diferentes niveles de gobierno solo cumplieran su labor a cabalidad: que los apoyos los reciban quienes más lo necesitan y no fuera condicionada a simpatía o compadrazgo político. Sí hay recursos, pero les vale un comino a las autoridades.

Que el propio gobierno federal frene el hostigamiento hacendario a pequeñas y medianas empresas y brinde estímulos fiscales para evitar su cierre y despidos de empleados. Hoy el “quédate en casa” estaría funcionando si en mayo no se hubiera obstaculizado el apoyo ofrecido por el Banco Interamericano de Desarrollo Invest al Consejo Mexicano de Negocios, con la finalidad de apoyar cadenas productivas y a las pequeñas y medianas empresas.

Por la salvación ciudadana, urge que el capitán del barco y sus marineros se pongan de acuerdo y enderecen el rumbo, que se olviden de sus colores. Todos estamos en el mismo navío; ya basta que los diferentes niveles de gobierno queden chiquitos ante lo gigante de la crisis que se vive.— Valladolid, Yucatán.

mpat8@hotmail.com

Activista cívico

 

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