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Guerra de priistas contra priistas

feminicida de tahdziú

Elección interna del PRI

Macedonio Martín Hu (*)

La elección interna del presidente y el secretario general del PRI compete sólo a los militantes de ese instituto político, tal como debería de ser. Empero, con el hecho de que ese partido recibe recursos públicos, su proceso electivo pasa a ser un asunto público.

Para presidir la coordinación de los trabajos correspondientes a las elecciones presidenciales del 1º de julio de 2018, el presidente Enrique Peña Nieto influyó, presuntamente, para que la presidencia interina del PRI la ocupara el exgobernador de Guerrero René Juárez, un político muy comprometido con su partido; la secretaría general del tricolor recayó en Claudia Ruiz Massieu Salinas, sobrina del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

El candidato a la Presidencia de la República, que fue impuesto por la cúpula del PRI, José Antonio Meade, sufrió estrepitosa y apabullante derrota, y como consecuencia del descalabro del otrora partido “oficial”, Juárez renunció a la presidencia del partido y fue nombrada como presidenta interina la joven Ruiz Massieu Salinas, cuya gestión concluirá el próximo día 20.

En ese contexto, fue emitida la convocatoria para la elección que se llevará al cabo hoy 11 de agosto. Días antes de la emisión de la convocatoria, uno de los que aspiraban a dirigir el PRI, el exrector de la UNAM doctor José Narro Robles, se retiró prematuramente de la contienda el 18 de junio, debido a presuntas irregularidades en el proceso.

El también exsecretario de Salud en el gabinete de Peña Nieto justificó su renuncia al decir que “descubrió” que el proceso sólo es una “simulación y excesos”. Al renunciar a sus aspiraciones y a su militancia de casi 50 años, Narro Robles nombró a las circunstancias por su nombre: “se trata de una farsa que antes de iniciar ya tiene resultado. La trampa está en el padrón, en el crecimiento desmedido de nuevos afiliados en Coahuila, Ciudad de México, Campeche y Oaxaca. Ellos serán llevados a votar por quienes llenarán de vergüenza al partido”.

Señaló también que “son evidentes las muestras de que existe un preferido del PRI, el candidato oficial de los gobernadores y de quien fue hasta recientemente el jefe político del partido.

Para concluir el proceso electivo, quedaron como aspirantes “para recoger las migajas del PRI” (así me comentó un priista de mucha experiencia y exalcalde de Tixpéual) dos mujeres y un hombre, la exgobernadora de Yucatán Ivonne Ortega Pacheco; Lorena Piñón Rivera y el gobernador con licencia de Campeche Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas.

Lo ilustrativo en la elección interna del PRI es que los aspirantes a la presidencia del partido tienen mucha experiencia en presuntos actos de corrupción, fraude, compra de votos y otras trampas que han utilizado en su carrera política.

El exgobernador de Oaxaca Ulises Ruiz comentó que el expresidente Enrique Peña Nieto “comprometió la entrega del PRI con el presidente Andrés Manuel López Obrador y por eso apoya a Moreno, que es parte de la negociación” (“Proceso” 2228, 14 de julio de 2019).

Ivonne Ortega también ha afirmado que López Obrador está metido en la contienda interna y que gobernadores como el de Oaxaca, Alejandro Murat, forman parte del acuerdo Peña Nieto-López Obrador, para que “Alito” presida el tricolor.

En una visita a Cancún, Ivonne Ortega afirmó: “Ya se sabía que Alejandro Moreno Cárdenas había pactado con el gobierno actual para que lo ayudaran a ser presidente del PRI…” (Diario de Yucatán, 29-06-2019).

La mesa está puesta para la elección del presidente del PRI; este proceso se determinó así por la ausencia del poderoso “dedo elector” que era el presidente de la República en turno.

“El PRI, decía mi profesor de ciencias políticas, es una institución política que tuvo la capacidad de conciliar los intereses de las corrientes en su interior, y eso le permitió más de 70 años en el poder. En los últimos años la corrupción minó las bases del partido “oficial” y lo llevó a la derrota más contundente de su historia”.

Debido a las duras críticas que se lanzaron los aspirantes a la presidencia del partido creo que gane quien gane será difícil que logren su ansiada unidad.

La moneda está en el aire, y las mayores posibilidades de triunfo las tiene “Alito”, pues cuenta con el apoyo determinante de gobernadores priistas y cúpulas sindicales.

La situación comprometida es para Ivonne Ortega debido a sus duras críticas contra el político campechano; si perdiese la elección, como se sospecha que sucederá, lo más recomendable para ella sería olvidarse por un largo período de la política y mejor se refugie en la bella población de Dzemul.

Lo que se observó en el proceso de elección interna del PRI fue una guerra fratricida de priistas contra priistas.— Mérida, Yucatán.

chilambalam945@hotmail.com

Maestro de la Universidad Pedagógica Nacional

Decomisan ocho neveras con pepino de mar, en el centro de Mérida