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Hay dudas por la ausencia del nuevo caudillo

Editorial

Uno, dos, tres... por la adultez

Por Antonio Alonzo Ruiz (*)

Son ya tres semanas, querido lector, de la inesperada ausencia del nuevo caudillo.

Por doquier se extiende una grave tensión. Las noches han sido largas; los días llenos de rumores que se esparcen como fuego por toda la región hasta llegar a Yurusalim, incluso a Tiberius, hasta la misma Roma.

Algunos rumoran que ese mismo día a orillas del Yarden, el nuevo libertador antes de desaparecer prometió regresar a Yurusalim —en cuarenta años— con todo su ejército para derrocar a los romanos y devolver la llave de David y el Cetro de la Casa de Isheral.

Este rumor, cuentan algunos, en vez de tranquilizar al pueblo, muchos se han mostrado ofendidos, otros enardecidos y muchos otros del todo desilusionados.

Se sabe también que furiosos seguidores del bautista se han organizado en grupos para ir a las colinas en busca del supuesto Mashiaj para —según dicen— desenmascararlo de una vez por todas.

Lo que flota en el ambiente, querido amigo, es que todo ha sido un vil invento del bautista y sus secuaces a quienes pretenden llevar —en secreto— ante el sumo sacerdote —Yosef ben Cayafás— para que sean juzgados y castigados por semejante timo y profanación a las profecías mesiánicas.

Sin embargo, el bautista ni esconde la cara ni deja de predicar: “Es necesario que yo desaparezca para que él crezca”. Aunque quien ha desaparecido es el nuevo libertador.

Para muchos el discurso es confuso y empiezan a dudar de la llegada del reino.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos Antonio Alonzo

 

 

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