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Importante el acompañamiento sacerdotal

Semana del Seminario 2019

Samantha Castillejos Santamaría (*)

Desde que los jóvenes percibimos la presencia de Dios en nuestras vidas y elegimos, por convicción, seguirle y formar parte de la Iglesia, se abre todo un camino nuevo y desconocido, pero emocionante para crecer en la fe.

Me gustaría decir que seguir a Cristo es fácil, aunque como jóvenes, en nuestra realidad actual y el lugar que ocupamos en nuestra sociedad, no lo es. Al reconocer esto, es cuando sentimos la necesidad de contar con un guía terrenal que, a la manera de Cristo, nos enseñe y nos ayude a recorrer el camino de santidad de la mejor manera; este guía, elegido por el mismo Dios es el sacerdote.

¿Quién es el sacerdote para los jóvenes? Para nosotros, un sacerdote cercano, atento a nuestras necesidades e inquietudes, es el reflejo humano de Cristo amigo; es aquel que nos enseña a conocer, amar, seguir y servir a Dios; nos ayuda a encontrar lo mejor de nosotros mismos para ofrecerlo al servicio de Dios y acrecentar su Reino en la Tierra, nos presenta retos que fortalecen nuestra creencia de que los jóvenes somos actores importantes y necesarios para la Iglesia Católica; es quien nos habla con la verdad; es quien nos otorga el perdón de Dios y nos anima a levantarnos.

El sacerdote es quien nos escucha y aconseja; es quien, desinteresadamente, nos regala sabiduría, tiempo, cansancio, paciencia y amistad para que los jóvenes sigamos formándonos en la fe y experimentando una verdadera comunión con Dios.

¿Por qué su compañía es tan valiosa en nuestra experiencia con Cristo? El sacerdote es, para los jóvenes, una manifestación del amor hacia Cristo que es capaz cada día de entregar su vida por Él. Es el ejemplo de una vida de santidad que escuchó el llamado de Dios, encontró su vocación y no tuvo miedo de amar: dio respuesta a su misión.

La vida, el ejemplo y el acompañamiento del sacerdote es un don que enriquece y guía nuestro camino de santidad en el fortalecimiento de nuestra fe y el descubrimiento de nuestras vocaciones. A la manera del sacerdote, los jóvenes queremos decir “sí” al amor de Dios.

Integrante del Grupo Apostólico Juvenil Juxhas. Parroquia El Buen Pastor

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