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Interés cívico por la capital yucateca

Participación

Roger A. González Herrera (*)

Según el Diario de Yucatán, cientos (¿miles?) de meridanos madrugaron el primer día hábil del año (el jueves 2 de enero) para hacer filas en los más de 60 módulos de pago del impuesto predial que el Ayuntamiento panista de Mérida instaló provisoriamente en toda la ciudad.

Coincido plenamente con “el periódico de la vida peninsular” en la opinión de que, esas filas en los módulos de pago, son un “ejemplo de responsabilidad cívica” y (agrego) de compromiso de los ciudadanos con los asuntos de su ciudad y de su gobierno.

¿Esto sólo pasa en Yucatán? Seguramente no, pero, al menos en México, los meridanos son ejemplo de auténtica ciudadanía, en toda la extensión de la palabra. Algo de lo cual, debemos sentirnos orgullosos y debemos preservar.

Recordemos que, el término “ciudadanía”, proviene del vocablo latino “civitas”, que significa ciudad-estado y su origen se remonta a la antigua Grecia, cuna de la democracia. En las ciudades más importantes de la antigua Grecia (más de mil años antes de Jesucristo), los ciudadanos participaban en la política, ocupaban cargos públicos, poseían propiedades, accedían a la justicia, practicaban un culto, ejercían el sacerdocio, acudían a fiestas. Pero también tenían obligaciones como pagar los impuestos y servir en la milicia. Incluso, en Esparta, las mujeres tenían derechos como los varones, participaban en las asambleas, con voz y voto.

Me atrevo a decir que, la sociedad yucateca, se asemeja a la antigua Grecia y lo sostengo porque, si revisamos la historia, hace 50 años los meridanos con su voto lograron la alternancia en el poder al elegir al primer alcalde de oposición en el sureste, el panista Victor Manuel Correa Rachó; una hazaña, inimaginable, en el México totalitario de finales de la década de los 60’s del siglo pasado.

Los meridanos, como los antiguos griegos, pagan sus impuestos, aportan al gobierno de su ciudad y, en consecuencia, esperan siempre servicios de calidad y se involucran, incluso, en la definición de las obras que el Ayuntamiento emprende en colonias, comisarías y fraccionamientos a través de las decenas de comités de participación social que los ayuntamientos panistas han formado a lo largo de los años de buenos gobiernos que nos han prodigado.

No debe ser fácil para un gobierno tener una ciudadanía exigente, participativa y, hasta “metiche”, en todos los asuntos de política y gobierno; pero, también, debe ser alentador tener a ciudadanos que aportan económicamente y se comprometen. Que siga así, al menos, mil años más en Mérida.— Buctzotz, Yucatán

rogergonzalezh@hotmail.com

Profesor

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