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Internet como derecho

Crucial para superar rezagos y la crisis

Alejandro Legorreta (*)

“Ahora todos estamos conectados a internet, como neuronas de un cerebro gigante” —Stephen Hawking

La actual crisis sanitaria —con un mundo casi completamente parado— ha hecho aún más evidente que internet es una plataforma imprescindible en cualquier parte para el funcionamiento cotidiano de la economía, la vida diaria de los ciudadanos, la gestión de gobiernos e incluso para salvar vidas humanas.

El mundo físico está en pausa, pero seguimos marchando y coordinados gracias a la tecnología. Va quedando más claro que, después de la crisis generada por el Covid-19, una de las principales agendas de México debe ser asegurar el acceso a internet a todos sus ciudadanos para empezar a romper brechas.

Veamos el panorama nacional. Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (Endutih) 2019 del Inegi, 70.1% de los mexicanos son usuarios de internet (80.6 millones), abajo de países como Corea del Sur (96%), Reino Unido (94.9%) y Suecia (92.1%).

Los principales medios de conexión en 2019 fueron: celular inteligente (95.3%), y lejos: computadora portátil (33.2%) y computadora de escritorio (28.9%); además, solo la mitad de los hogares (56.4%) disponen de internet; y mientras que 76.6% de la población urbana es usuaria, en las zonas rurales la cifra es alarmante y solo 47.7% cuenta con este servicio.

Con el 16% de la población viviendo en localidades rurales (según datos del Inegi), Yucatán está muy cerca del promedio nacional, es decir en una posición comparativa media: solo 1 de cada dos hogares disponen de internet en casa, cuando estados como Sonora, Baja California Sur, Quintana Roo y Ciudad de México superan el 60%, según la misma Endutih; solo 4 de cada 10 yucatecos en zonas rurales son usuarios.

En este sentido, revisando los datos, la propuesta del año pasado del presidente Andrés Manuel López Obrador de crear CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, un proyecto que tiene como objetivo que para 2022 toda la población tenga acceso a internet (es decir, conectar al 29.9% de la población restante), con especial atención en las zonas rurales, es un gran acierto que parte de un diagnóstico correcto.

¿Por qué este proyecto puede ser tan determinante para el futuro del país? Porque internet expande las posibilidades de cualquier ciudadano, sea de la clase social que sea. Me gustaría resaltar tres beneficios sociales de internet para romper brechas: educación, salud y economía.

Tanto en educación como en salud, el principal beneficio de internet es que facilita el acceso de estudiantes y pacientes a mayor y mejor calidad de información. A su vez, con cursos y consultas en línea se pueden solventar las deficiencias de los sistemas de salud y educativo, sobre todo en zonas rurales.

Es decir, se puede llegar a los poblados que todavía carecen de cierta infraestructura (como bibliotecas o un gran número de médicos). Véase que el acceso a internet debe complementar la infraestructura física (escuelas, hospitales), logrando así descentralizar de manera formidable el flujo de información, generando más libertades en los procesos educativos y sanitarios en diferentes contextos.

En una reciente publicación del Banco Mundial, los especialistas advierten que el cierre de escuelas por la pandemia podría tener efectos educativos nocivos a largo plazo en los estudiantes más pobres (en nuestro caso en las zonas rurales), en cuyas casas no hay ni internet ni recursos para contratar tutores, acentuando desigualdades. Aquí se ve, por ejemplo, que la falta de internet pondrá en crisis el derecho a la educación de millones de niños.

En economía, hoy internet es esencial para la toma de decisiones de PYMES, pues permite que los emprendedores: se versen en mejores prácticas; compren tecnología; contacten a inversionistas; ajusten sus productos según la demanda y los riesgos de mercado; y amplíen y mejoren su base de proveedores y los canales de comercio.

Todos estos beneficios los puede ganar una pequeña empresa urbana de cualquier ciudad importante como Mérida, pero también un campesino de un poblado como Teabo o un pescador de Sisal. Y estas eficiencias, a su vez, mejoran la competencia y reducen precios, generando más valor para los consumidores.

Hoy el derecho a internet es primordial en todo país porque potencia el cumplimiento de otros derechos humanos. Sobre todo en esta coyuntura, mejorar la calidad de la conectividad en todo el territorio, así como llevar internet a ese 29.9% restante, será una herramienta fundamental para sortear la actual crisis económica, para romper el ciclo intergeneracional de pobreza de nuestro país y nuestro estado y para generar un genuino bienestar compartido. Construyamos ese futuro.

En menos de 280 caracteres: Al 26 de abril, ya son 20 defunciones por Covid-19 en Yucatán. Estamos en fase de crecimiento exponencial. El regreso a la normalidad depende de la duración de la crisis, y los logros son frágiles. Nuevamente: seamos solidarios y quedémonos en casa.— Mérida, Yucatán.

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Empresario

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