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Jesús Retana Vivanco: Corazón

Jesús Retana Vivanco
El estanque de los cocodrilos: Historias cortas donde el estanque es la vida y los cocodrilos los protagonistas

Corazón. Órgano vital para cualquier ser humano, pero también es una de las palabras utilizada normalmente para expresar nuestro amor, aprecio, simpatía por alguien y en algunos casos por algo, fuere esto material, espiritual o de otra índole.

Traigo al estanque a este incansable motor de nuestro cuerpo que así como nos da la satisfacción de gozar la vida, también nos la puede quitar en un segundo. Hay que ver la estadística a nivel mundial de fallecimientos por enfermedad cardíaca, considerada como la  causa número uno de decesos. Diecinueve millones de personas murieron en 2019 por algún padecimiento cardiovascular y se espera que para el 2030 mueran más de veintitrés millones.

No voy a escribir sobre las causas de la enfermedad, son ya de todos conocidas, solo termino diciendo que en los avances en materia de implantes de corazón artificial, aún no hemos visto el final feliz de la investigación. Los intentos han sido buenos, pero no son definitorios.

Corazón de melón

Dejemos la parte científica y vámonos a lo coloquial de la palabra corazón. Frases y refranes que hemos escuchado en el día a día, como: ¿Qué vas a desayunar corazón? o aquella expresión digna del bandido más audaz de la cursilería Me robó el corazón. El clásico de clásicos Te lo digo de todo corazón.

¿Qué tenemos de las canciones con nombre o letra que usan este vocablo? Corazón de melón, Corazón partío. La inolvidable rola de Soda Stéreo Corazón delator. La infinita cadena de títulos de películas y telenovelas que se recargaban en el corazón. ¡Ah! no puede faltar la figura de corazón que hacían con las manos infinidad de atletas en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Pasemos a otro ángulo del término. Se escuchan los latidos del corazón (escribe el novelista) cuando en el paño verde de la mesa de póker de Las Vegas el atrevido jugador dobla la apuesta y pide dos cartas con la esperanza de que al menos una de ellas sea el 9  de corazones. Con el rictus de preocupación en la cara, Warren abre lentamente la segunda carta, va apareciendo simultáneamente con el sonido de su corazón en los oídos, que retumbaba como un tambor al ver que se trataba del 9 de corazones.

 Ansioso caballero en una escena como de telenovela, le entrega a la novia el día de San Valentín, una caja con gran moño rosa que abre con mesurada ternura para descubrir los corazones de chocolate comprados hace unas horas en la tienda de los tecolotes de Altabrisa. Ese día la mercadotecnia del consumo cursi la vemos no solo en los chocolates, también en globos, tarjetas, peluches y un montón de artículos alusivos al amor y la amistad.

En cuestión de literatura, solo quiero destacar un libro que me cautivó desde joven como lectura obligatoria del taller de literatura en la prepa: Corazón de piedra verde, tal vez una de las mejores novelas de la época de la Conquista.

Del refranero mexicano encontramos una muy popular  Ojos que no ven, corazón que no siente. También los grandes de la poesía o literatura le han escrito al corazón: Si el corazón se aburre de querer, para qué sirve (Mario Benedetti) o El Corazón sabe algo más porque me duele (Xavier Villaurrutia).

Corazón abierto

–La única solución es operar a corazón abierto –palabras del cardiólogo intervencionista que no pudo abrir la arteria dañada.

Un cirujano especializado, las luces envolventes del quirófano, la bomba extra corpórea que circula la sangre mientras intervienen la arteria, anestesiólogo y ayudantes contaban chistes antes de que perdiera el hilo con la realidad. Ocho horas trabajaron en mi corazón. El despertar se volvió en una  de mis peores pesadillas: Sondas, intubado, ruidosos monitores, cables, soluciones entran al cuerpo, molestias socavan mi umbral del dolor.

El intensivista sentado en un reposet dando órdenes a las dos enfermeras de terapia post operatoria, sonidos e imágenes quedaron grabados para siempre en mi memoria de los diez días que permanecí en el hospital de ese mes de mayo de 2005.

El resultado: Implante de dos válvulas que le han dado vida a este corazón que con gusto celebrará el 29 de septiembre, el Día Mundial del Corazón. Me late que les gustó.—  Mérida, Yucatán Twitter@ydesdelabarrera


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