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Jesús Retana Vivanco: el cigarro

Jesús Retana Vivanco
El estanque de los cocodrilos: Historias cortas donde el estanque es la vida y los cocodrilos los protagonistas

El cigarro, flagelo de nuestros tiempos, vigoroso promotor de enfermedades cardíacas y pulmonares, aún así, lo fuman pese al daño que ocasiona.

La planta del tabaco vio su nacimiento en América hace 2000 años. Fue hasta 1492, con la llegada de Cristóbal Colón, quien la descubrió al llegar a las Antillas. Le causó mucha sorpresa ver a los indígenas arrojando humo de unas hojas secas a través de unos cilindros.

Su principal sustancia química es la nicotina, nombre cuyo dudoso honor se le debe a Jean Nicot, promotor en la corte francesa del rapé o polvo de tabaco inhalado.

Este alcaloide es altamente tóxico, dispara la dopamina que estimula el sistema nervioso central, provoca hipertensión arterial, taquicardias y orilla al fumador a un deterioro severo de las vías respiratorias.

Raleigh con filtro para los riquillos;  Faros, Delicados o Fiesta cuando no había recursos para pagar algo más caro. Los importados, Benson, Lucky Strike o los Mapleton que olían a chocolate. El cigarro es una extraña moda social que induce casi siempre a la adicción.

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–Ándale, échate este cigarrito, no pasa nada; dale el golpe para que sientas el humo, después lo sacas en donitas, que vean que  eres un buenazo para la fumada, me decían en la secundaria.

La primera vez que vi a una persona en la calle con un pequeño tanque de oxígeno con la manguerita conectada a su nariz, no me imaginé que tal circunstancia venía ligada al pernicioso efecto del cigarro.

Impedir que se apague el que estás fumando para prender otro representa  haber llegado al grado de la inconsciencia y autodestrucción de lo que aún queda de tus pulmones. Tarde o temprano te va a cobrar la factura. Mi hermano precipitó su muerte a causa de la EPOC, (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Un triste recuerdo verlo pasar sus últimos años pegado a un tanque de oxígeno.

A veces no entiendo a la gente que fuma a pesar del evidente daño de neuronas, pulmones y demás complicaciones que esto conlleva. A pesar de las restricciones y advertencias que se han hecho en todo el mundo, fumar se convirtió en una práctica común para millones de jóvenes, hombres y mujeres.

La cinematografía contribuyó a promover la adicción, con escenas donde se ven personajes fumando placenteramente en condiciones que incitaban a prender un cigarro, y no nada más el cigarro interpretaba  el rol protagónico,  sino que también el vodka, el whiskey y demás bebidas que suelen intervenir en un filme.

¿Quién no recuerda el comercial del cowboy de Marlboro tomando café en una taza de peltre? Como fondo, una noche estrellada y su caballo a un lado.

“El cigarro te ayuda a concentrarte, a calmar los nervios, a pensar”, fueron las palabras de Gustavo mi amigo y socio cuando el trabajo se convertía en algo inaplazable. Siempre es cuesta arriba dejar algo que nos proporciona placer.

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Tienes que poder, tienes que poder, me repetía cuando el estado de mis pulmones no era del todo saludable, pero a base de esfuerzo y mucha voluntad, todo se puede.

–¿Trae cigarros en la bolsa?

–Sí, fue mi contestación al cardiólogo (los tiró al cesto).

–¿Encendedor?

–Asentí con la cabeza. Era un Dunhill de oro que recién había comprado. }

–También lo vamos a tirar, comentó.

Al ver el asombro en mi rostro al escuchar el destino del flamante encendedor, el doctor se ríe y se lo entrega a mi esposa.

Fue en 1981 mi último contacto con el cigarro. Ahora, me arrepiento de no haberlo dejado antes.—  Mérida, Yucatán    Twitter@ydesdelabarrera


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