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Jesús Retana Vivanco: La violencia

El estanque de los cocodrilos: Historias cortas donde el estanque es la vida y los cocodrilos los protagonistas

La violencia desgarra las fibras más sensibles del ser humano. La agresión, sea ésta cual sea, física, verbal o emocional, socava el comportamiento y lo convierte en un constante temor. Decía un amigo: mejor no veo noticiarios, así no me entero de nada. Es la mejor forma de estar en forma consigo mismo.

La violencia enajena una realidad que transmite atrocidades, improperios y mentiras como constantes de una supervivencia que lastima y enferma.

Una pistola en la sien con cartucho cortado  amenazó mi integridad hace unos años. Las majaderías de un malandro exigiéndome que le diera mis pertenencias y la contraseña del cajero. Contaba hasta diez para disparar el arma si no se las daba. Mientras, mi proyección mental anticipaba escenas del fatal acontecimiento.

Siempre he creído que estamos hechos para cumplir una misión en la vida que nos permita alcanzar la esperanza de continuar hasta ver cumplidas las metas que nos fijamos. Sudor frío al escuchar el número siete para ser impactado.

Apelé a mis creencias y no dejé de repetir el pensamiento que daba positivo a la vida, eso quería decir que yo aún servía para algo, que por cierto lo he venido descubriendo al paso de los años.  

Se escucha el clic del seguro de la .45 al ser amartillada. Ya me libré, ahora déjame salir sano y salvo, lo dije silente a quién movió las piezas para lograr que el agresor con aspecto asesino guardara la pistola.

Salí de ésta y de algunas otras. Es el sino de los tiempos que vivimos, regímenes que han empobrecido a la gente, gente que ahora se violenta y delinque para sobrevivir sin pensar más allá del bocado que tiene que llevar a casa para que la familia coma.

El pobre es más pobre, el rico es más rico  escuché en un programa de radio. Las mezquinas ambiciones del poderoso laceran a un país que sufre y ha sufrido siempre de la violencia, cuyo argumento simplemente se ve como un modus vivendi, que se adapta a las necesidades sin importar otra cosa.

La cifra record de asesinatos dolosos en lo que va de este sexenio rebasa ya los 80,000 y se espera que para el término de este gobierno llegará a los 200,000.

Mi reflexión solo alcanza a ver lo que desde mi ventana mental concibo como violencia: Un estado anómalo de alguien que quiere pasar el límite establecido, violando los protocolos de la civilidad para invadir lo ajeno, para matar, para violar, para robar, en una palabra, para convertirse en un maleante.

“Administrar la violencia”

Los gobiernos se han dedicado a “administrar la violencia”, combatirla solo es parte de un  montaje que enmascara la corrupción entre las policías y el crimen organizado, un pretexto que les da la oportunidad de coludirse con las mafias, pretexto que suele convertirse en  poderoso aliado que alienta el patrocinio de campañas políticas, mientras los pobres, los que convencidos dieron su anuencia de voto, esperan el cambio, sí, el cambio que no llega para salir del estado miserable y les incita entrar a un estado violento, sin pensar en las consecuencias de lo que arrastraría una conducta equivocada.

Cuánta gente se resiste a un asalto, cuántas mujeres se defienden de ser violentadas, cuántos narcos  se balean entre sí. Todos ellos, absolutamente todos, ya forman parte de la estadística.— Mérida, Yucatán  Twitter@ydesdelabarrera


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