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Jesús Retana Vivanco: Los Juegos Olímpicos que nunca olvidaré

Jesús Retana Vivanco
El estanque de los cocodrilos: Historias cortas donde el estanque es la vida y los cocodrilos los protagonistas

Los Juegos Olímpicos que nunca olvidaré serán, sin duda, los de México 68. Como un preludio a mi narrativa, aún tengo el recuerdo del sonido de los tanques sobre el pavimento en Paseo de la Reforma que se escuchaban hasta el segundo piso de mi oficina en la llamada zona rosa, de aquel conflictivo Distrito Federal. Unos 15 tanques destinados a repeler la manifestación estudiantil que tomó proporciones insospechadas para el gobierno del entonces presidente Díaz Ordaz.

Fue un año violento para algunos países del orbe.

La revuelta estudiantil de París, la de Praga, El asesinato de Robert Kennedy, el de Martin Luther King, el ataque de la URSS a Checoslovaquia, las protestas sociales en Alemania y el movimiento estudiantil de México, diez días previos a los Juegos Olímpicos, cubierto de violencia y vejaciones a manos del ejército y la policía, cuya culminación fue la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco el 2 de Octubre que por poco decreta la cancelación de la Olimpiada.

México 68

La emoción de tener unos Juegos Olímpicos se convirtió en un extra para un buen sector de la población, que tratamos de seguir las hazañas de los mejores atletas del mundo.

Era la primera vez que una Olimpiada se llevaba al cabo en Latinoamérica. Un total de 5,500 atletas de 112 países.
Sentado en la sala con la que hoy es mi esposa, vimos en la televisión como Enriqueta Basilio subía la escalera del Estadio Olímpico hasta encender el pebetero que simbólicamente daba inicio a los juegos de la décimo novena Olimpiada.

Cómo olvidar la carrera de los 100 metros planos de Jim Hines de EE.UU., imponiendo récord olímpico y mundial con 9.9 segundos. La sorpresiva victoria del mexicano “Tibio” Muñoz con medalla de oro en los 200 metros nado de pecho. La mentada de madre del sargento Pedraza al marchista ruso al que no pudo arrebatarle el primer lugar, y qué me dicen del estilo del estadounidense Dick Fosbory, que por primera vez experimentaba un salto de altura de espalda, no solo ganó la medalla de oro sino además marcó un récord olímpico con 2.24 m.

Venía la final de salto de longitud y al calor de la plática en casa de mi suegro, recuerdo que me dijo: “Pero cómo no va a ganar ese hombre con esa estatura”. Efectivamente, la estatura le ayudaba pero además intervenían un sin número de factores atléticos para hacer un salto largo. Simplemente el hombre de color Bob Beamon voló e impuso un increíble record de 8.90 m, que hasta hoy día no ha sido superado. La aplanadora acuática de Estados Unidos, encabezada por Mark Spitz, se llevó 21 oros, 15 platas y 16 bronces. La gimnasta checa llamada la novia de México Vera Caslavska se llevó 4 oros y 2 platas.

México en total obtuvo 3 oros, 3 platas y 3 bronces. Estadios y recintos llenos de gente disfrutando un verdadero festín del deporte que hacía olvidar el sangriento antecedente del levantamiento estudiantil ante la represión armada del ejército, los granaderos y la policía.

Tokio 2020

Yo no sé en realidad en qué condiciones se desarrollarán los Juegos Olímpicos de Tokio. Ni el mismísimo H. G. Wells en una novela hubiera imaginado un escenario tan catastrófico para una fiesta del deporte, la ciencia ficción inspirada en una pandemia que reprime la alegría de presenciar la feria deportiva a la que solo podemos asistir cada 4 años.

Atletas enfrentándose a procesos de desinfección, distanciamiento, horarios estrictos sin disfrutar de la camaradería y todo lo que enmarca una justa olímpica.

En instalaciones, Tokio siempre se ha caracterizado por las innovaciones y estos Juegos no serán la excepción, todo el mundo espera que sean los más tecnológicos de nuestra era a pesar del Covid.

No se me olvida que Tokio 64 transmitió en vivo vía satélite a una tercera parte de la población mundial. Por primera vez se hicieron repeticiones instantáneas y en cámara lenta. La sincronía de los pistoletazos de salida con el cronometro de la prueba. El estadio olímpico, que estará vacío, es un dechado de innovación y fue construido en el mismo sitio donde se realizaron los Juegos del 64, así lo hicieron con otras instalaciones usadas en la Olimpiada anterior mejorando sustancialmente el diseño. Suerte, Tokio 2020.— Mérida, Yucatán Twitter@ydesdelabarrera


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