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Jesús Retana Vivanco: No te preocupes, todo va a estar bien

Jesús Retana Vivanco
El estanque de los cocodrilos: Historias cortas donde el estanque es la vida y los cocodrilos los protagonistas

No te preocupes, todo va a estar bien. Recuerdo esta frase como una expresión consoladora que suele ser muy socorrida cuando algo sale mal, cuando te agobia algún problema, cuando perdiste a un ser querido y te sientes en el desamparo.

La recuerdo cuando me cometieron un fraude con un terreno donde perdí todos mis ahorros. Mi hermano Luis me dijo: “Lo único que no tiene solución es la muerte, estás vivo y eso cuenta para que salgas adelante, todo va a estar bien”.

Me sobrepuse a la adversidad de haber perdido el terreno y todo mi dinero.

A dos años de este desafortunado suceso, ya había comprado otro terreno en el que construí mi casa.

Resiliencia

Una plática con mi amigo Benjamín me llevó a contarle esta desagradable experiencia sucedida hace algunos años, a lo que de inmediato agregó con un tono de satisfacción:

–Fuiste resiliente, te sobrepusiste.

En ese entonces no le di importancia al término, pero hace algunas semanas lo he venido escuchando con frecuencia y me llamó la atención que en un programa de televisión, uno de los analistas políticos que ha criticado ferozmente al Tlatoani que tenemos por presidente -y a quien éste lo ha atacado con el consabido descrédito del cual acostumbra en sus mañaneras-  comentó:

–Soy un ejemplo de resiliencia periodística.

Son vocablos que ya existían y se ponen de moda. Según el libro Resiliencia de Andrew Zolli y Ann Healy, es la capacidad de un sistema, empresa o persona para mantener su propósito central e integridad ante un cambio dramático de circunstancias. Una definición un tanto rebuscada, mejor me quedo con la del neuropsiquiatra Boris Cyrulnik que fue quién recientemente la popularizó y definió como la capacidad del ser humano para sobreponerse a circunstancias traumáticas o adversas.

Puedo señalar algunas de esas circunstancias en las que nos enfrentamos constantemente a lo largo de la vida: La muerte de un ser querido, la pérdida del empleo, un divorcio, un asalto, una enfermedad terminal, los conflictos familiares o el fraude del que fui objeto entre  infinidad de calamidades de las que nos recuperamos y el organismo reacciona   favorablemente haciendo frente con las fortalezas que nos fueron otorgadas para salvaguardar y proteger nuestra integridad sometida a un sinnúmero de presiones.

¿Qué puede aumentar nuestra capacidad de resiliencia?

No podemos abstraernos al infortunio de un problema o lamentar eternamente la pérdida de un familiar, y tampoco podemos eludir una depresión o un aislamiento que nos haga tomar decisiones erróneas en la vida. De ahí parte la importancia que ha tomado el término, lo que nos puede ayudar a superar el infortunio entre otras cosas: la empatía con los demás, los amigos, evitar las quejas, la risa, el humor, la actitud positiva y algunos ingredientes que nutren la vida como la música y el deporte.

No cabe duda que los ciudadanos nos estamos volviendo resilientes a los disparates de los políticos. Tenemos que aguantar las malas decisiones que nos afectan y nos preocupan. El desempleo rampante que tratan de disfrazar, el encarecimiento de la canasta básica, el aumento de la inseguridad, el mal manejo de la pandemia, enfermos que se mueren por la  escasez de medicinas en el sector público, los ataques a la libertad de expresión, el ominoso discurso plagado de barbaridades que ocultan la corrupción de este régimen...

Ahora nos tratan de recetar una contra reforma eléctrica y nos hacen creer que la energía sucia será lo adecuado para pagar menos de luz, y así mentira tras mentira que nos obliga a aceptar esta triste realidad con entereza, con resiliencia.

La pandemia y la resiliencia

El 39% de los adolescentes del mundo sufren depresión por el confinamiento de la pandemia,  la que acotó su carácter y su libertad. Unos saldrán adelante, otros no lo lograrán, dijo Boris Cyrulnik en entrevista reciente.

La pandemia aún no ha terminado, nuestros miedos siguen presentes y tendremos que acostumbrarnos a apechugar (como decimos)  para no seguir con el vocablo.

Nos enteramos por un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el uso irracional e indiscriminado de antimicrobianos que se usan para paliar el virus del Covid-19 en EE.UU., Perú, México y la India y el abuso de los antibióticos ocasionando la aparición de superbacterias que los mismos antibióticos no han podido combatir; esto quiere decir que están dejando de ser eficaces a una velocidad acelerada haciéndose resistentes, lo que pone en peligro la vida si sufrimos de alguna infección, una herida o una operación, sea ésta de rutina o grave.

Según el connotado microbiólogo hispano francés Marc Lemonnier, asesor de la OMS y dueño de la farmacéutica Antabio, en el año 2050 habrá más muertes por infecciones que por cáncer debido a la reprimida investigación de nuevos antibióticos.

La resiliencia nos la va a aplicar, vamos a ser parte del problema. El médico, en lugar de decirle a nuestros familiares: “No se preocupen, todo va a estar bien”, les dirá: “Ya no hay nada que hacer”.—  Mérida, Yucatán Twitter:  @ydesdelabarrera


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