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Jesús Retana Vivanco: ¿por quién vas a votar?

Jesús Retana Vivanco
El estanque de los cocodrilos: Historias cortas donde el estanque es la vida y los cocodrilos los protagonistas

“¿Por quién vas a votar?”, me preguntó un amigo hace un par de días. Mi respuesta, más que nominativa, fue reflexiva.

Te recuerdo que la votación del 6 de junio próximo  es la que aglutina la mayor cantidad de cargos públicos en la historia de este país. El voto obedece al sufragio local por algún partido y de refilón  a quién “supuestamente” nos va a representar  en una gubernatura, en una diputación, en un ayuntamiento y en un municipio.

Si fuera una elección presidencial, entonces te daría el nombre del candidato de mi preferencia.

Una vez que le aclaré a mi amigo esta posición y que casi todos los que vamos a votar lo sabemos, me gustaría hacer un paréntesis.

"Los grandes problemas hay que afrontarlos con grandes soluciones"

Le escuché decir en una ocasión a un subsecretario del gobierno de Carlos Salinas. Esto me ha rebotado muchas veces en la cabeza.

Mi visión, hoy día, es la de un simple ciudadano de a pie que no ha quedado ajeno del entorno político desde el turbulento mandato de Gustavo Díaz Ordaz, el nefasto sexenio de Luis Echeverría y solo por mencionar, al devaluatorio José López Portillo quien no tuvo ningún oponente de ningún partido; hasta ahí prefiero quedarme, lo demás ya es historia conocida.

Sin embargo, ahora escucho cómo se quejan mis amigos que perdieron su trabajo. Las historias repetitivas de las violaciones de mujeres en todos los estados de la República, La muerte de niños con cáncer por falta de medicamentos.

La amiga de la prima que asaltaron y le robaron el coche en pleno día. Los fallecimientos de casi medio millón de infectados por la pandemia  (cifra real) donde se fueron conocidos y familiares. Soslayar hasta las más absurdas consecuencias lo peligroso de este virus. Retardar la negociación de las vacunas e implementarla en un caos de ineptitud.

Ver cómo se derrumba la imagen de nuestro ejército convertido ahora en mil usos, y por otro lado otorgarles un enorme poder conferido unilateralmente. Una economía que, como un barco cañoneado, hace agua en un mar embravecido por decisiones mezquinas como sacadas de la chistera de un mago.

Dar la espalda a la inversión provenga de donde provenga. Apretar más a la clase trabajadora y otorgar dádivas a quien nos da palo.

Violar leyes, saltar los preceptos básicos de la Constitución como si fuera un juego de serpientes y escaleras. Cortar todo lo que significa un avance en materia de energías renovables y tecnologías limpias.

Apachurrar a quien critica con la razón y la verdad, violando el principio de libertad de expresión. Emprender obras faraónicas que no ayudan en nada y dañan la incipiente economía. Descalificar, cancelar, otorgar sin ton ni son, hablar, hablar, prometer, mentir, mentir.

Con el marcador en contra

A dónde nos va a llevar esta inminente realidad, si también nos estamos quedando sin árbitro y los  jugadores del otro equipo ya se cansaron. Un juego casi perdido al que un ciudadano como yo  le apostó todo a un equipo llamado México.

Esa fue más o menos la respuesta que le di a mi amigo… Tú crees que terminaremos como nuestros vecinos del país sureño, el que una vez fuera una potencia petrolera. Eso no lo sé, necesitaría una bola de cristal. Es posible que algún avezado politólogo intente contestarlo, yo solo pongo la evidencia, Interprétalo. Lo único que te pido es que vayas a votar, eso es lo importante. Emilio, mi nieto, ya sacó su credencial de elector y le acabo de decir lo mismo: ponte tu cubrebocas y el 6 de junio vota.—  Mérida, Yucatán  Twitter@ydesdelabarrera


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