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La gasolina, cara

 

Economía para llevar…

José Elías Abdala (*)

El incremento del precio de la gasolina continúa de manera constante después de más de un año de su liberalización tras la reforma energética; el precio se ha elevado casi 8% a la fecha desde que se inició. Estos aumentos afectan de forma negativa la calidad de vida de cada uno de nosotros, al igual que la “salud” de nuestra economía.

Esto demuestra la ineficiencia de la planeación de esta reforma en el corto plazo y la forma en que está afectando nuestras finanzas personales. Esto se transfiere como un golpe fuerte a nuestros bolsillos mediante la inflación.

Tras 80 años de monopolio de Pemex, la gasolina en México se comercializa como un producto de mercado abierto en donde los precios dependen de cuatro factores: el precio del petróleo en el mercado internacional, la infraestructura, los impuestos y subsidios, y el tipo de cambio entre el peso y el dólar.

El gobierno optó por esta nueva estrategia, la cual llegó 20 años tarde, con el argumento de que el mercado mexicano de la gasolina sea más competitivo, llegara mayor inversión extranjera directa, tecnología y prácticas avanzadas que anteriormente no estaban disponibles para nuestro país, y, en consecuencia, los precios al igual lo sean para los consumidores.

Sin embargo, la realidad es que debido a la restricción en las finanzas públicas por el mal diseño de desarrollo tecnológico energético, era imposible seguir manteniendo un subsidio en el precio, unos 200 mil millones de pesos anuales, sumándole su personal sindicalizado.

Es por esa ineficiencia que México es un país importador del 70% del combustible que consume, todo pagado por empresas y hogares mexicanos, cuando deberíamos de ser un ícono mundial en la producción y exportación de gasolina y petróleo.

El costo de vida se ha incrementado en su totalidad, ya que la demanda por el hidrocarburo es bastante constante (inelástica) por ser el motor de toda la cadena de suministro. Existe una estrecha correlación entre el precio de la gasolina y el de cualquier producto o servicio, por lo que, al incrementar el hidrocarburo, existe una gran probabilidad que la variable dependiente suba.

El precio no lo hemos podido bajar porque la competencia entre refinerías y los niveles de inventarios son mínimos, y la baja infraestructura nacional.

Al incrementar el precio de la gasolina los que resultan beneficiados son las compañías gasolineras y Pemex, ya que cuentan con mayores ingresos sin verse forzados a mantener un precio de venta fijo. Sin embargo, los que resultan perjudicados son los consumidores, ya que los precios en México son desproporcionales debido a que los costos del combustible son significativamente dependientes a los costos de refineración, logística importación y tipo de cambio.

Al estar sufriendo de constantes aumentos en el precio, éste impacta de forma severa en la calidad de vida de las personas. Esto lo podemos observar en varios servicios de la economía como el transporte de mercancías (fletes), los pasajes del transporte público urbano, autobuses, y puede extenderse hasta pasajes de avión.

El precio de este hidrocarburo se compone por el precio como tal de la gasolina a nivel internacional y su transportación; la ganancia para el vendedor; los impuestos.

El 49.4% del precio total de la venta de gasolina es la gasolina como tal, el 11.8 % el transporte, almacenamiento y distribución, el 5.2 %, el margen de ganancia para los vendedores, el 23.0% corresponde al IEPS y el 10.6% restante es el IVA.

El principal cambio que se puede observar en las variables que componen el precio de la gasolina fue el Impuesto Especial sobre Productos y Servicio, mejor conocido como IEPS. Este pasó de ser un monto variable a un monto fijo (Magna: $4.26/lt y Premium $3.52/lt) con el objetivo de que la recaudación sea constante y que no represente un subsidio al consumo como lo fue en los años anteriores.

Los gasolineros por cada litro de gasolina que venden aproximadamente retienen $1 como utilidad del precio de venta de $18.50, lo que refleja que casi todo se va para pagar el costo del producto y los impuestos al gobierno.

Por ello es necesario que exista la mayor competencia entre gasolineras tal se vean beneficiadas de un mayor volumen de ventas aquellas que sean más eficientes y que puedan tener margen a la vez que ofrezcan el menor precio de gasolinas al automovilista.

Para llevar… En el corto plazo nos estamos viendo sumamente afectados, por lo que esperamos que en el largo plazo esta reforma realmente sea eficiente y se reduzcan los precios de venta al público; seremos pacientes y confiaremos en el diseño de esta reforma y en los líderes que la encabezaron.

Está en nuestras manos demostrar que los mexicanos somos capaces de revertir el golpe de los precios de la gasolina utilizando transportes compartidos, no contaminantes y contribuyamos de igual forma al medio ambiente.

Luchemos para que, a través de estas estrategias, los precios de la gasolina bajen y, con ello, exista mayor bienestar la comunidad, la empresa privada y el gobierno.— Mérida, Yucatán.

joseabdala11@hotmail.com

Estudiante de Economía

 

 

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